Taller “Al encuentro del cuerpo”

cartel taller cuerpo

 

Esta es una propuesta de trabajo y consciencia corporal. Sin ninguna duda, todo lo que nos ocurre se refleja, se expresa y se vive en nuestro cuerpo. Así que el trabajo va en el sentido de refinar la atención al lenguaje del cuerpo, sus señales y expresiones.

A través de diferentes trabajos y ejercicios individuales, en pareja y en grupo, entraremos en el camino de búsqueda curiosa de lo que está presente en cada momento. Al contactar de forma más clara con nuestras sensaciones, nos será posible reapropriarnos de ellas con el fin de movilizarlas para darnos lo que necesitamos, o lo que es lo mismo, darnos salud.

El taller está dirigido a adolescentes y adultos y no hay necesidad de conocimientos previos. Ropa cómoda, ganas y curiosidad. Los diferentes ejercicios serán herramientas que podrás utilizar por tu cuenta en casa.

El enfoque del taller es humanista asumiendo el cuerpo como guía. Se explorarán técnicas de relajación, activación corporal, meditación, escucha corporal, masaje, voz, respiración, etc.

Si estás interesado contacta a través del teléfono del cartel para más información o para reservar tu plaza.

Charlas – Febrero del 2015

Charlas 2015

Estas son dos de las charlas que haré en 2015.

Hablaré de varios temas desde una perspectiva humanista, sobre como poder rescatar la información corporal, emocional y mental con el propósito de crear una perspectiva más amplia y real de lo que es un conflicto en la vida de uno.
Habrá también espacio para el intercambio, preguntas con el fin de clarificar el trabajo terapéutico, de conocimiento y crecimiento a través de mi experiencia personal y de otros maestros que han sido y son un referente para mi vida.

La entrada es libre y gratuita
En la Clínica Barrientos – C/ Río Selmo 10 – Ponferrada

Encuentros con los personajes

Son actores, vividores, artistas, poetas, jueces, niños, ancianos. Son morenos, rubios, altos y bajos, y vienen de cualquier parte del mundo. Son tantos los personajes que están presentes en nuestra vida desde que despertamos hasta que nos dormimos. Son madres y padres de hijos e hijas. Son constructores, destructores, amantes y compañeros, son ricos y pobres, son pasados y futuros.

En una era de comercialización y exaltación de la imagen, estos personajes entran por la puerta de nuestros ojos desde que nacimos hasta el día de hoy…ahora mismo ¿que personaje ves a tu lado?

Sin duda son personajes que nos aportan algo – delicadeza, agresividad, amor, ternura, envidia, popularidad, miedo, angustia, y un largo etc.

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Qué hacer con estos personajes, uno tras otro presentándose en el escenario de nuestras vidas. En realidad no encuentro una respuesta clara de qué hacer con ellos. Más bien es que puedo hacer yo ante ellos. Considero que lo que mejor puedo hacer es escuchar. Un proverbio chino dice: “Escucha, o tu cabeza te volverá loco”. Entre las muchas interpretaciones que pueden surgir de esta simple frase, una de ellas puede ser que si no escucho a estos personajes que todo el rato están desarrollando su función más o menos teatral en mi cabeza, ellos mismos se apoderarán de mi cabeza y en más o menos tiempo, el que desaparecerá por completo seré yo.

Escuchar no es un acto pasivo. Más bien es un acto de plena acción serena, con todos mis sentidos despiertos para captar las palabras y sensaciones que me transmite lo que escucho.

Tal vez sea esta escucha la que nos puede hacer volver a un verdadero contacto con lo que nos está pasando, un contacto cercano con el lenguaje de nuestro cuerpo, con nuestras emociones, un contacto verdadero con los personajes que habitan en nosotros y que vuelven y vuelven por su compromiso vital de transmitirnos un mensaje y una visión de nosotros mismos.

La otra posibilidad al proverbio chino es “Escucha y te volverás sabio.”

¿Psicoterapia Humanista para qué?

Es una pregunta que, además de las diferentes respuestas que podemos encontrar en la web, considero también importante responder desde este lugar.
Existen diferentes formas de abordar el tema o la necesidad de la persona que acude a terapia, con una situación de conflicto personal. Desde la terapia humanista el enfoque no va dirigido a dar instrucciones de como la persona puede resolver sus problemas, sino que este enfoque tiene como objetivo final la autonomía de la persona. Desde la terapia humanista – Gestalt – esta meta se puede alcanzar en el momento en que la persona se halla presente en lo que le ocurre, es consciente de ello y de como la afecta y además se hace responsable de esa misma situación y de sus acciones, emociones y pensamientos.


Desde este enfoque, el terapeuta no asume un rol de experto que aconseja, da instrucciones y resuelve las dificultades del cliente, sino que se coloca en el mismo nivel del paciente con la intención de poder ayudarlo a encontrar dentro de si una forma integrada y sana de contactar con la vida que le rodea. La palabra contacto está muy presente en toda la bibliografía de la Gestalt una vez que esta considera que estamos en continuo contacto con el mundo que nos rodea y en la medida que somos capaces de dar respuesta a nuestras necesidades el conflicto no se instaura de forma permanente. En la medida en que no encontramos la forma de ir hacia el mundo y satisfacer nuestras necesidades, no podremos alcanzar el punto de satisfacción, de saciedad para dirigirnos hacia otras necesidades que surgen a cada momento.
Ahora bien. Podemos ni ser conscientes de lo que necesitamos, podemos no saber como saciar nuestra necesidad por una dificultad emocional, física, etc., podemos quedarnos pegados al disfrute que produce la saciedad de una necesidad de tal forma que no podemos movernos hacia otra necesidad diferente que surja. En la terapia humanista – Gestalt – la función del terapeuta es de actuar como un espejo, podríamos decir, de manera a que la persona se “dé cuenta” de que está haciendo que le impide el flujo de moverse de una necesidad a otra. Es en este “darse cuenta” donde, muchas veces, la persona se encuentra con sus sensaciones físicas o emociones verdaderas de frustración, miedo, angustia, rabia, por citar algunas. Estas sensaciones pueden ser difíciles de afrontar por la carga emocional que conllevan, por ir contra la idea o identidad que hemos creado de nosotros mismos o con la que sentimos que nos proporciona una estabilidad frente a todas las situaciones de nuestra vida.
Lo que se descubre en terapia es que existe un enorme potencial dentro de nosotros que está dormido y que nos bate a la puerta una y otra vez. El terapeuta tiene la labor de sostener a la persona mientras contacta con estas partes suyas olvidadas o reprimidas, acompañándola en lo que surge a cada momento y ayudando a que esta vivencia personal y verdadera se haga más consciente y conduzca a un auto-apoyo personal sin la necesidad del apoyo externo, en este caso, del terapeuta. Este es el punto de autonomía, de verdadera maduración como lo dijo el creador de la Gestalt, Fritz Perls.

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A lo largo del proceso, la persona se va completando, observando la forma como ha perdido el contacto con todo su ser y al mismo tiempo haciéndose consciente de lo que esas partes que consideraba innecesarias o negativas, aportan a su vida.
Como dice Paco Peñarrubia, todos venimos de una carencia, en algún momento no nos fue dado lo que necesitamos y sobrevivimos a esto a costa de hacer algo que nos separó de nosotros mismos. Así, la terapia humanista busca que este contacto, real y verdadero, con uno mismo se restablezca y así, abrirnos a la vida y a todo lo que en ella existe y de la que somos parte.