Seguridad Absoluta

cartel seguridad

¿Qué es seguridad? ¿Qué es sentirse seguro? ¿Es posible alcanzar una seguridad absoluta? ¿Es algo que se consigue de forma individual?

Estas son algunas de las preguntas que intentaremos responder en la charla del próximo jueves en el Coherencia Ecobar.

Y lo planteo así por la sensación tanto personal como en mi labor profesional como psicoterapeuta de que este elemento, la seguridad psicológica, está en la base de nuestro hacer. Tal vez, en una base más profunda, detrás de esta sensación o estado se encuentra el miedo, a la inseguridad, a la incertidumbre. Pero ¿qué es lo que hacemos para nutrir ese estado de inseguridad, qué contradicciones existen que nos apartan más y más de sentirnos seguros?

Creo que muchas cosas que diferentes autores han puesto de relieve a lo largo de los años como el afán de control, la rigidez, la falta de escucha, la falta de profundo cuidado y de amor, el apego, la atención plena, crean y mantienen este estado de inseguridad. Cuanto mayor el control mayor la inseguridad, sea esta percibida o no.

Tocaremos un tema que ya abordé en otro post como La defensa de la ceguera I y II explorando de lo individual a lo social esta forma de actuar que podemos observar en todas las partes del mundo y que siguen siendo causa y generadores de sufrimiento, angustia, miedo o inseguridad.

Por último espero poder aportar algo sobre lo que se puede “hacer” o “no hacer” para recuperar esta seguridad permanente que buscamos a veces tan desesperadamente.

Y no siento que tenga muchas respuestas definitivas o iluminadas para dar, más bien, como en la charla anterior a través del debate y preguntas que surgieron, tengo el deseo de que a través de escucharnos podamos construir un conocimiento compartido.

Así que os animo a participar en este café-tertulia del próximo jueves a las 20h en Coherencia Ecobar.

El encuentro inevitable

Después de la respuesta tan buena de todos y todas que vinisteis a la charla “El abandono inevitable“, solo me queda agradeceros así como al Ecobar Coherencia.

Abandono Coherencia

Hoy pretendo dejar aquí el desenlace de la charla después de la anterior entrada.

Y es que si existe un abandono inevitable sin duda existe un encuentro inevitable. Tal y como decía en la charla, en algún momento de nuestra vida entramos en contacto con alguien, algún texto, algún terapeuta, alguna formación, que incluye la sensación de estar delante de algo grande, enorme, de estar presenciando un momento importante o incluso ese momento que llevamos esperando, a veces, sin saber muy bien para qué o porqué.

encuentro inevitable

Si existe este encuentro inevitable será sin duda un encuentro con uno mismo, con algo interno lleno de significado que al mismo tiempo puede incluir sensaciones o emociones de miedo o angustia. Será sin duda un encuentro con memorias antiguas negadas, de las que somos totalmente inconscientes, que nos afectaron en aquél momento pero que la dinámica de la vida nos permite revivir. Y si estamos presentes, sin juicio o rechazo, tal vez esta sea la oportunidad de tomar una mayor consciencia y colocar aquello que dolió en su debido lugar y poder dar un paso más adelante, poder ver como un atasco en nuestro crecimiento o en nuestra vida se resuelve y podemos avanzar hacia otra cosa con una mayor sensación de paz.

Dice Claudio Naranjo que “el dolor transitado se trasforma en sabiduría esperanzadora”. Nos cabe a nosotros observar con el máximo cuidado y atención, conscientes de lo frágiles que somos, de lo humanos que somos, las diferentes formas en las que perpetuamos el abandono original a través de abandonarnos a nosotros y a los demás. Sin duda al poder ver esto podemos acceder a ese encuentro que deseamos durante tanto tiempo y que incluso supusimos que ya eran inalcanzables. Pero suponer es una estrategia de los que fantasean y no caen en la realidad. Suponer permite gastar mucho tiempo pero ganar muy poco en el camino.

Que no se nos escapen estos encuentros inevitables. Lo deseo tanto para mi como para todos. Que esto me permita ver al otro tal y como es y no como yo supongo que debe ser. Que podamos ver a la persona y no taparla con imágenes distorsionadas. Que nos podamos ver a nosotros de forma verdadera.

Defensa de la Ceguera II

Pues a ver si puedo responder a la pregunta que me surgió en Defensa de la ceguera I – ¿Qué es ver lo que hay?

No es más que eso mismo: ver lo que hay, lo que existe ahora mismo, lo que está presente con total evidencia.

La psicología humanista lo define como ver lo obvio, lo que es y cómo es.

La sagrada distracción

El tema es que llevamos una vida escapando y siendo animados a escapar de la realidad, deseando ser vistos por quien amamos, rechazando lo que impide nuestra existencia, sea eso hambre, frio o cualquier tipo de sufrimiento emocional. Deseando vivir y rechazando lo que nos acerca de la muerte física o emocional. Y para escapar pocas posibilidades existen. Y, una vez que llevaremos con nosotros aquello que fue motor del escape aun que nos marchemos físicamente del lugar donde estamos para la otra cara de este planeta que habitamos, me parece que la única posibilidad que existe es de distraernos.

Nos distraemos con todo lo que sea posible, existen en este enorme parque de atracciones millares de distracciones a las que nos podemos enganchar como si drogas duras fuesen. Todas ellas terminan haciendo lo mismo – apartarnos de nosotros mismos. De entre estas distracciones una de las más logradas es la televisión. Es tan exitosa que terminamos creyendo que lo que ahí se pone es la realidad, es el aparato de la verdad. Como dice Howard Bale, presentador de un programa de televisión en la película que hablé en otro post: “Daros cuenta gente, vosotros sois la realidad, nosotros solo somos una ficción creada para venderos todo lo que pueda ser vendible en este planeta”. Otra distracción que además está institucionalizada y sobre la que se ha escrito largamente desde la Gestalt a través de Claudio Naranjo, es la educación (enlazo un rico documento sobre el tema). Como él dice, la educación está en función de la producción. No tiene la intención de crear seres dignos, creativos y desarrollados en todas las facetas posibles, sino que pretende adiestrar a niños para que dejen de ser ellos mismos y se conviertan alguien al que es fácil manejar.

La sagrada reconexión

Si algo que la persona que acude a un terapeuta puede alcanzar es su capacidad de volver a conectar consigo misma. En el momento en que uno puede dejar a un lado los caballos desbocados de nuestra mente como son los pensamientos, uno puede observar y observarse con más profundidad, con más detalle y, seguramente, darse cuenta de aquello de que anda escapando, aquello que de alguna forma hemos llegado a pensar que es tan poderoso, terrible y destructivo que cualquier cosa es mejor que estar en contacto con eso que es, ni más ni menos, una parte de nuestra verdad.

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Muchos tipos de meditación van encaminadas a poder revertir este proceso común de todos los días: darnos cuenta de la cantidad de tiempo que estamos distraídos e identificados con nuestros pensamientos, para luego descubrir un centro en nosotros mismos, un lugar intocable, desde el cual podemos observar la agitación y la tranquilidad, el dolor y la alegría, las ganas de escapar y las ganas de quedarse. Pero es este el lugar donde podemos encontrar una mayor claridad, sentir con mayor claridad, ver, pensar, hablar con mayor claridad.

Y en el momento en que podemos ver claramente lo que tenemos alrededor, o podemos estar en contacto con una emoción o estado emocional que continuamente evitamos y escapamos, algo cambia. Además de darnos cuenta de que aun en contacto con esa emoción o incomodidad podemos seguir sobreviviendo, nos damos cuenta de todo lo que hacemos de más o de menos, toda la energía que gastamos, toda la fuerza que ejercemos para que eso que evitamos no aflore a nuestra consciencia. Y esta fuerza, de alguna manera, la desperdiciamos, no la colocamos en nuestro favor para seguir creciendo y, sobretodo, acogiéndonos cuando lo que deseamos no ocurre, cuando la incomodidad, frustración, miedo, ansiedad, rabia se manifiestan. Querer vivir sin estas partes tan humanas es sin duda vivir castrado.

La gran noticia es la de que no tiene porque ser así toda la vida. Como dice Slavoj Zizek más que “todo es posible” es más certero decir que “lo imposible ocurre”.

Nos podemos hacer más completos si dejamos de identificarnos solamente con una parte y reconocemos en nosotros la existencia de esas partes supuestamente más desagradables, no por lo que son sino por el sufrimiento del que surgen. Más que decir “yo soy así” podemos decir que “yo soy así y lo contrario también”. Una batalla termina dentro de nosotros cuando esto ocurre y dejamos de querer estar tan ciegos hacia nosotros mismos para dar lugar a una percepción más clara y profunda de nuestra condición.

No es un proceso fácil y a medida que uno lo va haciendo se da cuenta que le hace falta otra vida para resolver los temas de esta. Requiere esfuerzo y un acompañamiento amoroso. Y como agradezco a todos los que me han ayudado a transitar este proceso, a poder quitarme un poco más la venda para ver lo que hay, escuchar lo que suena, sentir lo que arde. Que me ayudaron a dar voz a eso que tenía mudo, a tener confianza para tocar y ser tocado…sin ellos no me sería posible estar escribiendo estas frases ni mucho menos tener la confianza de compartirlo.

Dice Fernando Pessoa en uno de sus poemas con el seudónimo de Alberto Caeiro:

La espantosa realidad de las cosas

Es mi descubrimiento de todos los días.

Cada cosa es lo que es,

Y es difícil explicar a alguien lo cuanto eso me alegra,

Y cuanto eso me basta.

Basta existir para ser completo.

La pregunta queda ¿cuanto de nosotros existe?