Amo la psicología II

Y entonces ¿qué se puede hacer desde esta profesión? ¿qué y cómo se puede generar en las personas un sentimiento, o tal vez llamarlo sabiduría, que les permita superar los estancamientos presentes en su vida personal, laboral, familiar, emocional…?

Este por lo menos ya se da cuenta de que existe algo fuera del bote.

Igual que los grandes maestros tampoco creo en las soluciones milagrosas. Soy anti recetas milagrosas, anti malabarismos y anti todo lo que no dignifica la persona como ser humano (y necesito aprender más sobre ello). Creo, y más que una condición de fe, veo y aprendo de aquellos que constatan la realidad de que el proceso de sanación pasa por deconstruir las estructuras que nos han sostenido a lo largo de tantos años. Es un proceso de “guerra santa contra el ego” como lo describe Claudio Naranjo, y solo a partir de este proceso de deconstrucción uno puede ver las raíces de esos atascos, de esas formas de hacer en contra de uno mismo, ciclos y ciclos repetidos millares de veces a lo largo de la vida de destrucción de uno mismo y que impiden ver lo que realmente somos, que siempre, siempre seremos más de lo que creemos ser o de lo que decimos ser.

Se trata de la deconstrucción de lo que nos llevamos contando que somos para ir iniciando el viaje de reconstrucción de uno mismo. Pero es este proceso el que no ocurre mágicamente. Es un proceso que requiere de uno mismo paciencia y comprensión, salirse de la dinámica tan extendida de quererlo todo ya. Es un proceso que implica el mismo cuidado de un nuevo ser vivo, que en cada momento a lo largo de su crecimiento necesita cosas diferentes y que grita una y otra vez por que estemos ahí para dárselo. Y a medida que podemos sostenernos por nosotros mismos ante cada paso del camino, se lo podremos dar.

Entonces ¿cómo puede la psicología ayudar a que la persona embarque en tal hazaña?

Ayudando a la persona a ir sintiéndose más fuerte y a percibirse más capaz de observar  su realidad. Y esto es algo que surge de la relación de confianza que se establece entre terapeuta y persona. En la medida que esta siente que le es ofrecida la oportunidad para sentirse, expresarse y mostrarse como realmente es, al mismo tiempo que es acogida en cada paso que da,  se va abriendo la perspectiva, se va extendiendo el horizonte, se va desplegando el fortuito e inmenso entramado de la vida de cada uno. Una forma de decirlo sería que la psicología permite que, ante el miedo o angustia que puede producir un paisaje tan amplio, la persona se vaya construyendo su silla a su medida, como sastre carpintero cuidadoso, meticuloso y dedicado, para terminar sentándose en su lugar y contemplar lo que alcanza su mirada y cuerpo en todas las direcciones.

La importancia de la contemplación desapegada es un tema que tiene milenios de investigación pero, de alguna manera, se sigue olvidando y desatendiendo en casi todos los aspectos de la vida. Y digo casi porque el agricultor ecológico la tiene, el verdadero artista la tiene, el maestro la tiene. Para desarrollarla se hace imprescindible el compromiso inquebrantable con uno mismo porque ¿en que se convierte la vida si esto no está presente? Y este mismo compromiso también se va construyendo a medida que uno puede confirmar con su experiencia que es por ahí por donde la vida se convierte en un escenario de posibilidades, que lo que nos contaron o nos dijeron de nosotros mismos, es muy limitado y casi siempre incompleto cuando no incorrecto, y que es importante no considerar lo que nos contamos sobre nosotros mismos como verdades absolutas. Y por otro lado la esencia del trabajo se hace sobre la práctica de atención sobre uno mismo, que siendo sanamente egoísta puede empezar a darse lo que realmente quiere y necesita en cada momento.

Llevo varios meses repitiendo una frase y que estoy integrando como un mantra para recordarme en cada momento donde estoy – Estar vivo es la hostia! – Ya se que no es la frase más elegante para ser un mantra, pero a mi me sirve para recordar en cada momento la inmensidad de belleza, amor y abundancia que la vida contiene. Siempre disponible. Siempre presente. Siempre posible de alcanzar sobretodo con la ayuda de aquellos que ya transitaron ese camino de descubrimiento.

Son muchos y muchos más seguirán ese camino. Como ahora está más presente después del SAT 3, os dejo con las frases sabias del maestro budista del siglo 8 Padmasambhava, extraído de Enseñanzas a la Dakini, Instrucciones orales de Padmasambhava a la Dakini Yeshe Tsogyal. Ed. Imagina, 2006. Pág.148-149:

-El maestro Padmasambhava dijo: si sigues estas intrucciones, hay formas de ser feliz.
-La dama Tsogyal preguntó: ¿Qué debemos hacer?
-El maestro dijo:
Puesto que el lodazal del apego y el aferramiento no tiene fondo, serás feliz si abandonas tu patria.
Puesto que el estudio y la reflexión sobre distintos campos del conocimiento no tiene fin, serás feliz si realizas tu mente.
Puesto que la hueca conversación cotidiana no acaba nunca, serás feliz si te mantienes en silencio.
Puesto que las actividades de diversión mundanas nunca terminan, serás feliz si puedes permanecer en soledad.
Puesto que nunca se termina la actividad, serás feliz si puedes abandonar la acción.
Puesto que nunca se tiene suficiente con la riqueza acumulada, serás feliz si puedes desprenderte del apego.
Puesto que tus odiados enemigos nunca pueden ser sometidos, serás feliz si puedes superar tus propias emociones perturbadoras.
Puesto que los familiares a los que estás apegado nunca pueden ser satisfechos, serás feliz si puedes cortar con tu añoranza.
Puesto que la raíz del samsara no se puede arrancar, serás feliz si puedes cortarla rompiendo con tu apego al ego.
Puesto que los pensamientos y los conceptos nunca se agotan, serás feliz si puedes ir más allá de la actividad pensante.
En general, los seres que no se liberan del apego al ego no son felices. Ellos sufren durante mucho tiempo en los reinos del samsara.

Por estas cosas amo la psicología. Por esto y mucho más. Tal vez lo que más me despierta este amor es la grandiosidad del conocimiento desarrollado a lo largo de tantos millares de años, por gente que, como nosotros, eran curiosos y querían vivir mejores vidas ellos/as mismos/as y querían que los demás pudiesen también hacerlo. Lo mejor de todo es que es un amor compartido con tantos amigos, compañeros y compañeras que hemos coincidido a lo largo de la vida, buscando y cuestionándonos preguntas similares. Un amor de todos, y que compartimos.

Que bonito me parece.

 

Preguntas con y sin respuesta.

ceu

¿Qué dirías si te dijesen que todo eso que crees que has vivido, realmente no ha existido? Todo lo que existió fue una gran mentira, todo el daño es una mentira, porque el daño no vino de una esencia verdadera, sino de un alma dañada, falsa, que no pudo encontrarse.

Lo mismo ocurre con la memoria, no recordamos lo que pasó sino solamente una historia que nos llevamos contando durante años que nos da sentido a lo que pasó…entonces la memoria no es el reflejo de lo que pasó, solo de una mirada que vio lo que pasó y que se quedó con la foto y olvidó que los que en ella aparecían tenían una vida y, esa mirada, quedó congelada, y así, con ese frío en los ojos, siguió mirando la vida sin ver.

tal vez sea lo que más necesita el mundo – ojos, manos y cuerpos descongelados.

Vivir todos los papeles…sin perderlos

vacio

Ante la inmensidad de lo que somos, de todas las posibilidades existentes de actuación, con la capacidad tan diversificada para ver, sentir, experimentar, con toda la curiosidad y creatividad será bueno que podamos vivir todos los papeles…eso si…sin perderlos.

Hablo aquí de papeles como si de una obra de teatro fuera. En ella cada actor tiene uno, una función específica para hacer que la historia se desarrolle con o sin moraleja, pero si que al final, la interacción entre los diferentes personajes ayuda a que cada actor se desarrolle, crezca al desarrollar una nueva perspectiva de los acontecimientos.

Así que, una de las maravillas de la vida es poder sentirnos más libres (¿acaso no es esa una de las grandes búsquedas de todos los tiempos?) al tener la certeza de que somos tanto la víctima como el verdugo, cuidadores y cuidados, agresivos y cariñosos, envidiosos y altruistas y un largo, largo etc.

La dificultad parece que reside en la rigidez de la idea que tenemos de nosotros mismos como alguien con un repertorio limitado, características concretas y formas de relacionarnos definidas, porque esas son las correctas y las que tienen que ser. Pero lo que ocurre es que esa rigidez solamente hace que el carácter se cronifique y, con el tiempo, las posibilidades de disfrute disminuyan, porque toda rigidez lleva a una gran dificultad para vivir en algo tan flexible como es la vida, implica una gran defensa y esta solo ocurre cuando uno siente que tiene un peligro delante del que hay que protegerse.

En un proceso terapéutico estos son aspectos esenciales de observar y explorar.

¿Porqué? Porque es este acto de exploración el que puede permitir que dejemos de darnos contra la misma pared continuamente, andando en círculos para terminar en el mismo lugar y de esta forma impedirnos el crecimiento y la comprensión más amplia de la vida y de nuestro lugar en nuestra vida.

La rigidez si que aporta seguridad. Las cosas son como son y ya está. Esto es claro y puede ser llevado a cabo durante toda una vida. Mi duda, y la de tantas personas que trabajamos dentro de este campo, es de que esto a la larga aporte la felicidad que tan claramente buscamos a lo largo de la vida.

Así que vivir todos los papeles…sin perderlos es un camino a seguir, uno que tal vez nos haga descubrir que eso que creíamos que éramos es solo una pequeña parte de lo que realmente somos. Y creo también que es a través de un acompañamiento de un terapeuta, de un maestro, lo que puede ayudarnos a transitar por ese camino que produce tanta incertidumbre, inseguridad, vértigo y vacío, sin duda, un camino donde hay mucho que ganar.

 

Despertando lo mejor de uno

Hace unos días ayudé a Reme Remedios en la preparación de la exposición que titula “Relicarios del acto creador”. Además de ser una exposición que me encanta tanto por donde surgen las diferentes obras, por las obras mismas, como por el espacio tan acogedor que es la galería iskoö en Lugo, mi intención de traer esta exposición a esta entrada del blog se resume en una de las frases con la que la artista desvela la obra.

Reme

Confianza total en el acto creador: FE”

¿Y que nos aporta la fe? ¿donde nos lleva la fe?

Si por un lado creo que responder a estas preguntas hace que el misterio mismo de la fe se desvanezca en la racionalidad, perdiendo su encanto, si considero que algo que aporta es la elevación del ser, de uno mismo, a una dimensión de pura dedicación y entrega. No aporta un resultado sino una forma de estar.
Es una pena que el uso de esta palabra esté tan asociado a las diferentes iglesias del mundo, lo que puede en un primer momento rechazarla. Pero parece que está claro que antes de que existiesen iglesias ya la humanidad sentía fe. Es una característica humana más que algo construido. Estamos dotados de una semilla que cuando germina, nos hace estar en contacto con algo que va más allá de nuestra piel.

Lo que también me parece es que la fe es en si misma perezosa en el sentido de que no está presente sin más. Se asemeja a una flor delicada que necesita ser cuidada, acogida y nutrida para expandir su aroma único.

¿Porqué me dio para hablar de la fe?

Por todo lo que veo en estos días a mi alrededor, en mi trabajo, en mi, en mis relaciones, en el mundo. Y lo que veo es el camino que surge cuando uno deja de lado la creencia en la pura dedicación y entrega a uno mismo. Tengo la sensación de que uno se termina perdiendo tarde o temprano porque ¿si no creo en mi, en que estoy creyendo? Tal vez en lo que me dicen, en lo que me dijeron, en lo que dicen en la tele o lo que dice un libro o un sabio, pero sin dejarme escuchar como resuenan esas palabras en mi. Sería más bien una fe ciega en que lo que dicen es la verdad y no se cuestiona, igual que lo hace un niño en sus primeros años de vida con sus padres. Una fe infantil.

Pero uno va madurando a lo largo de la vida y es verdad que cuando las cosas se tuercen, cuando nos damos cuenta de que lo que ocurre no se ajusta a uno como un zapato apretado, uno tiene la posibilidad de cuestionarse que es lo que yo quiero o que es lo que yo me digo que quiero. Son estos momentos de parar los que producen una recuperación de la impecabilidad de uno mismo, tomarme en serio de una vez y tener fe en que eso que quiero es importante para mi. Tener fe en que eso que quiero, sin saber donde me llevará, en este momento es importante.

El acto creador del que habla Reme Remedios está presente en todo el momento y solo necesita dedicación y entrega para hacerse visible o hacerse “sentible”.

Y es cuando las cosas más se tuercen cuando esta elección queda más obvia. O uno se entrega a la distracción y la dependencia o uno se entrega a la sabiduría que ya tiene y confía en que es posible crear lo que uno desea para si mismo.

Y es muy normal observar como los propios obstáculos que nos impiden despertar la fe en uno mismo, están en nosotros, viven en nosotros. Poder contactar con ellos, ver para que nos sirven y poder atravesarlos o usarlos más a nuestro favor, es lo que se busca en el espacio terapéutico.

Un pez lo último que diría es que vive en el agua”, pues está constantemente presente. Lo mismo nos pasa. Porque estamos constantemente conviviendo desde una forma propia de observar el mundo, nos es muy difícil darnos cuenta de las trampas que nos vamos poniendo. Es un trabajo por veces arduo pero sin duda uno a través del cual “el dolor transitado se convierte en sabiduría esperanzadora” – Claudio Naranjo.

Un camino personal de fe, en el que podemos ser creadores de una vida menos fantaseada y más creíble, en la que cultivar paz dentro de nuestro mundo.

Crónica de un ego amenazado

dedo

Ayer, mientras charlaba con una amiga, ella me comentaba su dificultad en mantener la disciplina para meditar todos los días aunque fuese por pocos minutos. Después de unos cuantos comentarios empezamos a ver la historia como una obra de teatro en la que un ego amenazado, ya sudado y temeroso decía:

– Después de todo el curro que he tenido a lo largo de tus casi cuarenta años para que crecieses de una manera concreta, sin desviarte del camino, NI se te ocurra ponerte ahora a sentarte y a respirar. Después de todos los esfuerzos para que te identificases con los hombres y mujeres invencibles, héroes y grandes personalidades, con ser cool, con nunca dar el brazo a torcer para que no fueses un debilucho, NI se te ocurra ponerte a practicar a poner la mente en blanco. – y seguiría – tu eres eso, ni más ni menos, de eso te tienes que convencer y eso es lo que tienes que defender a toda costa, y si alguien te dice lo contrario, desconfía porque seguro que es uno que va de listo…desconfía por el amor de mi, porque de lo contrario, si dejas de creer en eso estarás perdido, solo, y yo no podré hacer nada por ti…

Decíamos que esto podría ser un guión de 50 obras de teatro y otras tantas películas. El villano.

Claro que de las muchas respuestas, parece que una es clara.

– Querido ego mío. Tu no te vas a ir porque vamos a estar juntos toda nuestra vida. Yo es verdad que he buscado formas de acabar contigo pero ya veo que no. Veo que más que un villano te pareces a un niño rebelde y caprichoso que quieres que haga todo lo que tu quieres hacer. Pero, como creo que no te das cuenta, te digo que yo tengo una vida. SI tengo una vida y a veces más bien te tengo que dejar en espera. Y otras puedo atenderte y hacer que duermas descansado después de toda tu lucha por que las cosas sean controladas y a tu gusto. Solo a tu gusto. Y es que yo SI tengo un gusto…yo se que lo tengo y lo que más te puedo decir es que a veces no se como es o deja de ser pero me da ganas de probar a ver cual es mi verdadero gusto. Ya se que a ti no te van estos rollos. Pero te quiero decir que a mi SI me viene bien hacerlo. Y si quieres puedes probar conmigo.

La eterna crónica de un ego invencible pero domesticable. Seguirá…

Defensa de la Ceguera II

Pues a ver si puedo responder a la pregunta que me surgió en Defensa de la ceguera I – ¿Qué es ver lo que hay?

No es más que eso mismo: ver lo que hay, lo que existe ahora mismo, lo que está presente con total evidencia.

La psicología humanista lo define como ver lo obvio, lo que es y cómo es.

La sagrada distracción

El tema es que llevamos una vida escapando y siendo animados a escapar de la realidad, deseando ser vistos por quien amamos, rechazando lo que impide nuestra existencia, sea eso hambre, frio o cualquier tipo de sufrimiento emocional. Deseando vivir y rechazando lo que nos acerca de la muerte física o emocional. Y para escapar pocas posibilidades existen. Y, una vez que llevaremos con nosotros aquello que fue motor del escape aun que nos marchemos físicamente del lugar donde estamos para la otra cara de este planeta que habitamos, me parece que la única posibilidad que existe es de distraernos.

Nos distraemos con todo lo que sea posible, existen en este enorme parque de atracciones millares de distracciones a las que nos podemos enganchar como si drogas duras fuesen. Todas ellas terminan haciendo lo mismo – apartarnos de nosotros mismos. De entre estas distracciones una de las más logradas es la televisión. Es tan exitosa que terminamos creyendo que lo que ahí se pone es la realidad, es el aparato de la verdad. Como dice Howard Bale, presentador de un programa de televisión en la película que hablé en otro post: “Daros cuenta gente, vosotros sois la realidad, nosotros solo somos una ficción creada para venderos todo lo que pueda ser vendible en este planeta”. Otra distracción que además está institucionalizada y sobre la que se ha escrito largamente desde la Gestalt a través de Claudio Naranjo, es la educación (enlazo un rico documento sobre el tema). Como él dice, la educación está en función de la producción. No tiene la intención de crear seres dignos, creativos y desarrollados en todas las facetas posibles, sino que pretende adiestrar a niños para que dejen de ser ellos mismos y se conviertan alguien al que es fácil manejar.

La sagrada reconexión

Si algo que la persona que acude a un terapeuta puede alcanzar es su capacidad de volver a conectar consigo misma. En el momento en que uno puede dejar a un lado los caballos desbocados de nuestra mente como son los pensamientos, uno puede observar y observarse con más profundidad, con más detalle y, seguramente, darse cuenta de aquello de que anda escapando, aquello que de alguna forma hemos llegado a pensar que es tan poderoso, terrible y destructivo que cualquier cosa es mejor que estar en contacto con eso que es, ni más ni menos, una parte de nuestra verdad.

meditacion-salud-mental

Muchos tipos de meditación van encaminadas a poder revertir este proceso común de todos los días: darnos cuenta de la cantidad de tiempo que estamos distraídos e identificados con nuestros pensamientos, para luego descubrir un centro en nosotros mismos, un lugar intocable, desde el cual podemos observar la agitación y la tranquilidad, el dolor y la alegría, las ganas de escapar y las ganas de quedarse. Pero es este el lugar donde podemos encontrar una mayor claridad, sentir con mayor claridad, ver, pensar, hablar con mayor claridad.

Y en el momento en que podemos ver claramente lo que tenemos alrededor, o podemos estar en contacto con una emoción o estado emocional que continuamente evitamos y escapamos, algo cambia. Además de darnos cuenta de que aun en contacto con esa emoción o incomodidad podemos seguir sobreviviendo, nos damos cuenta de todo lo que hacemos de más o de menos, toda la energía que gastamos, toda la fuerza que ejercemos para que eso que evitamos no aflore a nuestra consciencia. Y esta fuerza, de alguna manera, la desperdiciamos, no la colocamos en nuestro favor para seguir creciendo y, sobretodo, acogiéndonos cuando lo que deseamos no ocurre, cuando la incomodidad, frustración, miedo, ansiedad, rabia se manifiestan. Querer vivir sin estas partes tan humanas es sin duda vivir castrado.

La gran noticia es la de que no tiene porque ser así toda la vida. Como dice Slavoj Zizek más que “todo es posible” es más certero decir que “lo imposible ocurre”.

Nos podemos hacer más completos si dejamos de identificarnos solamente con una parte y reconocemos en nosotros la existencia de esas partes supuestamente más desagradables, no por lo que son sino por el sufrimiento del que surgen. Más que decir “yo soy así” podemos decir que “yo soy así y lo contrario también”. Una batalla termina dentro de nosotros cuando esto ocurre y dejamos de querer estar tan ciegos hacia nosotros mismos para dar lugar a una percepción más clara y profunda de nuestra condición.

No es un proceso fácil y a medida que uno lo va haciendo se da cuenta que le hace falta otra vida para resolver los temas de esta. Requiere esfuerzo y un acompañamiento amoroso. Y como agradezco a todos los que me han ayudado a transitar este proceso, a poder quitarme un poco más la venda para ver lo que hay, escuchar lo que suena, sentir lo que arde. Que me ayudaron a dar voz a eso que tenía mudo, a tener confianza para tocar y ser tocado…sin ellos no me sería posible estar escribiendo estas frases ni mucho menos tener la confianza de compartirlo.

Dice Fernando Pessoa en uno de sus poemas con el seudónimo de Alberto Caeiro:

La espantosa realidad de las cosas

Es mi descubrimiento de todos los días.

Cada cosa es lo que es,

Y es difícil explicar a alguien lo cuanto eso me alegra,

Y cuanto eso me basta.

Basta existir para ser completo.

La pregunta queda ¿cuanto de nosotros existe?