Un poema que esconde tanto

De todo lo que se puede decir, de tanto que se puede discurrir, encuentro en un lindo libro de Erich Fromm – “Del tener al ser” – el siguiente texto:

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Vivimos en una época sin esperanza.
El hombre busca desesperadamente algo
en que creer y acude a los nuevos gurús.
Ni aun el hombre inteligente, de gran conocimiento, por desgracia, está a salvo
de formas primitivas de espiritualidad.

La fe apasionada, fanática, en ideas y prohombres
(sean cualesquiera) es idolatría. Se debe
a la falta de equilibrio propio, de propia actividad,
a la falta de ser.
Lo mismo ocurre con el gran amor: se convierte en
idolatría cuando alguien cree que la posesión de otro
da respuesta a su vida, le presta seguridad
y se convierte en su dios.

El amor no idolátrico a una idea o a una persona
es sereno, no estridente;
es tranquilo y profundo;
nace a cada instante, pero no es delirio.
No es embriaguez,
ni lleva a la abnegación,
sino que nace de la superación del yo

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Que gusto saber que tantas personas llevan años y siglos marcando el camino para una vida, donde la verdadera libertad y esperanza sean posibles

Una inspiración de C.G. Jung

 

 Dr Carl Gustav Jung (1875 – 1961).           (Photo by Hulton Archive/Getty Images)

“No hay despertar de la consciencia sin dolor. Las personas harán todo, no importa cuán absurdo, de forma a evitar su propia alma. Uno no se convierte en un ser iluminado por imaginar figuras de luz, sino por hacer la oscuridad consciente”

C. G. Jung

Amo la psicología II

Y entonces ¿qué se puede hacer desde esta profesión? ¿qué y cómo se puede generar en las personas un sentimiento, o tal vez llamarlo sabiduría, que les permita superar los estancamientos presentes en su vida personal, laboral, familiar, emocional…?

Este por lo menos ya se da cuenta de que existe algo fuera del bote.

Igual que los grandes maestros tampoco creo en las soluciones milagrosas. Soy anti recetas milagrosas, anti malabarismos y anti todo lo que no dignifica la persona como ser humano (y necesito aprender más sobre ello). Creo, y más que una condición de fe, veo y aprendo de aquellos que constatan la realidad de que el proceso de sanación pasa por deconstruir las estructuras que nos han sostenido a lo largo de tantos años. Es un proceso de “guerra santa contra el ego” como lo describe Claudio Naranjo, y solo a partir de este proceso de deconstrucción uno puede ver las raíces de esos atascos, de esas formas de hacer en contra de uno mismo, ciclos y ciclos repetidos millares de veces a lo largo de la vida de destrucción de uno mismo y que impiden ver lo que realmente somos, que siempre, siempre seremos más de lo que creemos ser o de lo que decimos ser.

Se trata de la deconstrucción de lo que nos llevamos contando que somos para ir iniciando el viaje de reconstrucción de uno mismo. Pero es este proceso el que no ocurre mágicamente. Es un proceso que requiere de uno mismo paciencia y comprensión, salirse de la dinámica tan extendida de quererlo todo ya. Es un proceso que implica el mismo cuidado de un nuevo ser vivo, que en cada momento a lo largo de su crecimiento necesita cosas diferentes y que grita una y otra vez por que estemos ahí para dárselo. Y a medida que podemos sostenernos por nosotros mismos ante cada paso del camino, se lo podremos dar.

Entonces ¿cómo puede la psicología ayudar a que la persona embarque en tal hazaña?

Ayudando a la persona a ir sintiéndose más fuerte y a percibirse más capaz de observar  su realidad. Y esto es algo que surge de la relación de confianza que se establece entre terapeuta y persona. En la medida que esta siente que le es ofrecida la oportunidad para sentirse, expresarse y mostrarse como realmente es, al mismo tiempo que es acogida en cada paso que da,  se va abriendo la perspectiva, se va extendiendo el horizonte, se va desplegando el fortuito e inmenso entramado de la vida de cada uno. Una forma de decirlo sería que la psicología permite que, ante el miedo o angustia que puede producir un paisaje tan amplio, la persona se vaya construyendo su silla a su medida, como sastre carpintero cuidadoso, meticuloso y dedicado, para terminar sentándose en su lugar y contemplar lo que alcanza su mirada y cuerpo en todas las direcciones.

La importancia de la contemplación desapegada es un tema que tiene milenios de investigación pero, de alguna manera, se sigue olvidando y desatendiendo en casi todos los aspectos de la vida. Y digo casi porque el agricultor ecológico la tiene, el verdadero artista la tiene, el maestro la tiene. Para desarrollarla se hace imprescindible el compromiso inquebrantable con uno mismo porque ¿en que se convierte la vida si esto no está presente? Y este mismo compromiso también se va construyendo a medida que uno puede confirmar con su experiencia que es por ahí por donde la vida se convierte en un escenario de posibilidades, que lo que nos contaron o nos dijeron de nosotros mismos, es muy limitado y casi siempre incompleto cuando no incorrecto, y que es importante no considerar lo que nos contamos sobre nosotros mismos como verdades absolutas. Y por otro lado la esencia del trabajo se hace sobre la práctica de atención sobre uno mismo, que siendo sanamente egoísta puede empezar a darse lo que realmente quiere y necesita en cada momento.

Llevo varios meses repitiendo una frase y que estoy integrando como un mantra para recordarme en cada momento donde estoy – Estar vivo es la hostia! – Ya se que no es la frase más elegante para ser un mantra, pero a mi me sirve para recordar en cada momento la inmensidad de belleza, amor y abundancia que la vida contiene. Siempre disponible. Siempre presente. Siempre posible de alcanzar sobretodo con la ayuda de aquellos que ya transitaron ese camino de descubrimiento.

Son muchos y muchos más seguirán ese camino. Como ahora está más presente después del SAT 3, os dejo con las frases sabias del maestro budista del siglo 8 Padmasambhava, extraído de Enseñanzas a la Dakini, Instrucciones orales de Padmasambhava a la Dakini Yeshe Tsogyal. Ed. Imagina, 2006. Pág.148-149:

-El maestro Padmasambhava dijo: si sigues estas intrucciones, hay formas de ser feliz.
-La dama Tsogyal preguntó: ¿Qué debemos hacer?
-El maestro dijo:
Puesto que el lodazal del apego y el aferramiento no tiene fondo, serás feliz si abandonas tu patria.
Puesto que el estudio y la reflexión sobre distintos campos del conocimiento no tiene fin, serás feliz si realizas tu mente.
Puesto que la hueca conversación cotidiana no acaba nunca, serás feliz si te mantienes en silencio.
Puesto que las actividades de diversión mundanas nunca terminan, serás feliz si puedes permanecer en soledad.
Puesto que nunca se termina la actividad, serás feliz si puedes abandonar la acción.
Puesto que nunca se tiene suficiente con la riqueza acumulada, serás feliz si puedes desprenderte del apego.
Puesto que tus odiados enemigos nunca pueden ser sometidos, serás feliz si puedes superar tus propias emociones perturbadoras.
Puesto que los familiares a los que estás apegado nunca pueden ser satisfechos, serás feliz si puedes cortar con tu añoranza.
Puesto que la raíz del samsara no se puede arrancar, serás feliz si puedes cortarla rompiendo con tu apego al ego.
Puesto que los pensamientos y los conceptos nunca se agotan, serás feliz si puedes ir más allá de la actividad pensante.
En general, los seres que no se liberan del apego al ego no son felices. Ellos sufren durante mucho tiempo en los reinos del samsara.

Por estas cosas amo la psicología. Por esto y mucho más. Tal vez lo que más me despierta este amor es la grandiosidad del conocimiento desarrollado a lo largo de tantos millares de años, por gente que, como nosotros, eran curiosos y querían vivir mejores vidas ellos/as mismos/as y querían que los demás pudiesen también hacerlo. Lo mejor de todo es que es un amor compartido con tantos amigos, compañeros y compañeras que hemos coincidido a lo largo de la vida, buscando y cuestionándonos preguntas similares. Un amor de todos, y que compartimos.

Que bonito me parece.

 

La sombra también da frescor

 

“Casi no podemos mirar. La sombra puede incluir lo mejor de la vida que no hemos vivido. Ve al sótano, al ático, al cubo de basura. Encuentra oro allí. Encuentra a un animal que no haya comido o bebido. !Eres tú! Ese animal abandonado, exiliado, hambriento de atención es parte de ti mismo.”

Marion Woodman (citada por Stephen Cope en The Great Work of Your Life)

Preguntas con y sin respuesta.

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¿Qué dirías si te dijesen que todo eso que crees que has vivido, realmente no ha existido? Todo lo que existió fue una gran mentira, todo el daño es una mentira, porque el daño no vino de una esencia verdadera, sino de un alma dañada, falsa, que no pudo encontrarse.

Lo mismo ocurre con la memoria, no recordamos lo que pasó sino solamente una historia que nos llevamos contando durante años que nos da sentido a lo que pasó…entonces la memoria no es el reflejo de lo que pasó, solo de una mirada que vio lo que pasó y que se quedó con la foto y olvidó que los que en ella aparecían tenían una vida y, esa mirada, quedó congelada, y así, con ese frío en los ojos, siguió mirando la vida sin ver.

tal vez sea lo que más necesita el mundo – ojos, manos y cuerpos descongelados.

Me retrato…un poco más realista

Después de meses sin escribir, habiendo asumido un compromiso con los lectores y seguidores de escribir una vez por semana, o dos, y no haber cumplido con ello, hoy me toca retratarme.

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Lo que este sitio me permite es poder retratarme como desee. Así que la elección de la forma de retomar este espacio de encuentro y reflexión, va a ser una que más que justificarme o pedir perdón por ello, permita tanto para mi como para ti, abordar este tema de una forma comprensiva. Y si llamo a este blog, Psicología para el Ser, empezar por el que yo soy en este momento me parece acertado.

Tengo claro que los meses anteriores de trabajo fueron duros. La creación de mi nuevo espacio de consulta, el trabajo de terapia, formación y tutoría de una formación Gestalt en Centro de Psicología Humanista Pañña (Santiago de Compostela) me impidieron dedicar tiempo a otras cosas que me gustan, por ejemplo mi huerto que este año decidí dar descanso. Diferentes trabajos y fines de semana fuera, viajes, y la elaboración de un documental que saldrá a la luz en breve, ocuparon el tiempo…En realidad el resto del tiempo procuré descansar que, como dice Urbano, un vecino del pueblo “para descansar también hace falta tiempo”. Esto fue lo que pasó realmente, y una vez más no intento que sea una justificación. Donde quiero llegar es a poder comprender las diferentes causas que me separaron de realizar algo que me gustaba hacer como era compartir mi experiencia a través de la palabra en este espacio.

Así que esta fue un poco de mi vida, por lo menos la que en parte, y creo que solamente en una pequeña parte, explica mi desaparición de este espacio.

Otra parte tiene que ver com el compromiso que hice conmigo mismo de escribir artículos que supusiesen una reflexión y por ello tendrían que ser extensos, incluir autores, ser biográficos, conectar con estudios recientes, etc. etc., y a lo largo de estos meses realmente no tuve ni el tiempo ni las ganas de escribir tan detalladamente de forma a transmitir un mensaje. Pero en esto hay una trampa que me he estado haciendo. Y la trampa tiene que ver con la exigencia que me estaba colocando por escribir de una manera, con las palabras y referencias concretas y ricas al mismo tiempo. Una exigencia que en realidad lo que estaba haciendo era que, incluso cuando intenté escribir algo para publicar, me estaba diciendo que eso no era suficiente, no era suficiente maduro, reflexionado, que era muy criticable, y que podría hacer que la calidad del blog bajase.

Y ESTO ES UNA LOCURA!!!!!!!

Estos son mis muros, mis obstáculos, los que me impiden ver una realidad más amplia. A esto volveré más adelante.

La otra gran parte de este abandono de este espacio tiene que ver con um modus operandi con el que convivo. En relación a este espacio sería algo así como que el acto de crear el blog me encantó, me daba mucha vida poder estar compartiendo mi conocimiento o experiencia, investigar, leer sobre temas relacionados con las cosas que ocurren en mi vida con la intención de profundizar en la misma existencia humana. Esto es para mi un subidón, esta curiosidad incesante que me atrae y me lleva de la mano. Pero lo que también me pasa es que en el momento en que veo (o más bien considero internamente que ya he cumplido) que ya hay diferentes temas interesantes en el blog, un número inesperado de seguidores y de visitas (vigilar esto era importante todos los días) feedback de personas importantes para mí, etc. me desinteresé del tema y lentamente allá me iba yo por el mismo camino que tantas veces he hecho de irme apartando de algo que creo porque el subidón ya no es tan grande. Y esto solo tiene un nombre – adicción. Puedo decir que aunque no me inyecte heroína, en mi estaba presente esta obsesión de seguir colgando artículos, de revisar los estudios publicados, de revisar el número de visitas, pero llegó un momento en que eso ya no daba el subidón suficiente. Así que surgió el desinterés. Hasta la semana pasada. Cuando realmente me di cuenta de todo esto que me estaba haciendo actuar de una manera concreta, y al mismo tiempo descuidar un espacio mío que comparto con otras personas.

Así que no es que no tuviera tiempo, no es que no tuviera el subidón como antes, no es que me exigiese demasiado, sino que fueron estos tres aspectos los que me hicieron dejar de responder al compromiso que había hecho. Y con esto no quiero seguir siendo exigente conmigo o fustigarme por ello. Pero si ser comprensivo conmigo y con este proceso que está dentro de mi y seguramente seguirá hasta que me muera.

La cuestión que creo que puedo hacerme aquí, una que es tan clara cuando la hago a las personas que acuden a la consulta o en los grupos con los que trabajo, es ¿donde estoy yo forzando la máquina que me hace volverme rígido conmigo mismo para al final maltratarme al decir que no soy suficiente o lo que hago no es suficiente?

Y para responder una de las cosas que puedo hacer es reformular mi planteamiento y ser honesto conmigo que es la única forma de ser honesto con los que por aquí pasáis.

Para ello necesito flexibilizar mi postura conmigo mismo, y así poder ver otras formas de compartir. Queda claro que esa visión estrecha de tener que escribir artículos de tal y tal manera no me funciona, por lo menos a largo plazo. Y esto toca el tema de poder asumir y aceptar un límite que tengo, que no tengo la paciencia, ni la facilidad de escribir dos veces por semana. Puedo asumir el compromiso de escribir dos veces al mes. Con esto estoy cómodo.

Puedo también flexibilizar mi ataque diciéndome que “no es que seas un mentiroso o un vago, sino que la expectativa de escribir de x manera y cada x tiempo, está muy por encima de la realidad. Seguramente esto me puede ayudar a ver cuál es la necesidad que está debajo de esta exigencia y ver si es una necesidad real o es un mandato impuesto. Seguro que la necesidad pasa por que tu al leer lo que escribo termines diciendo “guau!!! que bien escribe” “que exposición más inteligente” y un largo etc. tan egóico que solamente grita “MIRÁDME”. Y así, como tantas veces he aprendido con Ramiro Díaz, el director y terapeuta de la escuela Pañña, poder cuidar al ser que está gritando continuamente y desconsoladamente.

Es increíble como estos gritos están presentes en todos nosotros y como estos gritos se traducen en tantas expresiones, acciones, miradas, palabras y gestos en tantos ámbitos de nuestra vida.

Creo realmente en lo que escuchaba esta mañana a Gabor Maté sobre los cuatro niveles de compasión. El primero, más natural y humano, el que de alguna manera la gran mayoría de nosotros somos capaces de sentir – cuando vemos a alguien sufrir, deseamos que no sufra. El segundo nivel, más profundo, Maté lo llama la compasión de la comprensión que tiene que ver con que no solo sentimos que el otro esté pasando un momento de dolor pero además nos preocupamos por saber que le pasa realmente. Este es un paso que la mayoría de los políticos, educadores e incluso médicos no se preocupan en dar. Seguramente porque no quieren ni siquiera oler el dolor que está dentro de ellos. El tercer nivel, el de la compasión de la identificación, cuando uno realmente se da cuenta de que la otra persona no es sustancialmente diferente de nosotros, que solamente elige un determinado camino para manejar su dolor, los mismos dolores expresados de diferente manera. Y el cuarto nivel, el de la compasión de la posibilidad, donde según Maté la palabra recuperación (personal/médica) entra en juego, cuando uno recupera uno encuentra. Entonces ¿que encuentra una persona que recupera? Se encuentra a ella misma, lo que también significa que esa  persona nunca perdió su self sino que solamente perdió contacto consigo misma. Y esta es la gran pérdida en nuestra vida. No tanto el dolor que pasamos, abandono o abuso, sino que eso hizo que perdiésemos contacto con nosotros mismos. Y es esto lo que hace que continuamente estemos llenando ese vacío con algo de fuera.

Así que el tema es de que SI es posible recuperar nuestra vida, ajustarme a ella tal como es, y SI esto se consigue por asumir verdadera y amorosa responsabilidad sobre el proceso de vida que transitamos.

Dicho esto, al retratarme puedo también encontrarme, atender a mi verdadera necesidad y ser más amoroso, menos exigente conmigo. Puedo ser más realista con lo que quiero hacer y con lo que deseo hacer. Al retratarme aquí buscó dos cosas: una, la de ser honesto con los que seguís este blog y que sepáis que podéis esperar de mi. Y dos, abrir otra puerta para ser honesto y tolerante conmigo. Es curioso que las multinacionales tienen instaurados sistemas de reevaluación continuos para garantizar el bienestar y la producción pero el sistema educativo o médico no lo tiene de forma a dar una respuesta a las necesidades presentes de las personas…pero esto sería un tema muy diferente.

Termino concretando. Escribiré dos veces al mes, artículos de todo tipo, con significado dentro del tema que aquí se trata y también el subidón que sienta al seguir cuidando este espacio lo voy a disfrutar más lentamente.

Salud a todos/as.

Como bombón un vídeo del Dr Gabor Maté en las Ted Talk

El poder de la adicción y la adicción al poder. TEDxRio+20

Vivir todos los papeles…sin perderlos

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Ante la inmensidad de lo que somos, de todas las posibilidades existentes de actuación, con la capacidad tan diversificada para ver, sentir, experimentar, con toda la curiosidad y creatividad será bueno que podamos vivir todos los papeles…eso si…sin perderlos.

Hablo aquí de papeles como si de una obra de teatro fuera. En ella cada actor tiene uno, una función específica para hacer que la historia se desarrolle con o sin moraleja, pero si que al final, la interacción entre los diferentes personajes ayuda a que cada actor se desarrolle, crezca al desarrollar una nueva perspectiva de los acontecimientos.

Así que, una de las maravillas de la vida es poder sentirnos más libres (¿acaso no es esa una de las grandes búsquedas de todos los tiempos?) al tener la certeza de que somos tanto la víctima como el verdugo, cuidadores y cuidados, agresivos y cariñosos, envidiosos y altruistas y un largo, largo etc.

La dificultad parece que reside en la rigidez de la idea que tenemos de nosotros mismos como alguien con un repertorio limitado, características concretas y formas de relacionarnos definidas, porque esas son las correctas y las que tienen que ser. Pero lo que ocurre es que esa rigidez solamente hace que el carácter se cronifique y, con el tiempo, las posibilidades de disfrute disminuyan, porque toda rigidez lleva a una gran dificultad para vivir en algo tan flexible como es la vida, implica una gran defensa y esta solo ocurre cuando uno siente que tiene un peligro delante del que hay que protegerse.

En un proceso terapéutico estos son aspectos esenciales de observar y explorar.

¿Porqué? Porque es este acto de exploración el que puede permitir que dejemos de darnos contra la misma pared continuamente, andando en círculos para terminar en el mismo lugar y de esta forma impedirnos el crecimiento y la comprensión más amplia de la vida y de nuestro lugar en nuestra vida.

La rigidez si que aporta seguridad. Las cosas son como son y ya está. Esto es claro y puede ser llevado a cabo durante toda una vida. Mi duda, y la de tantas personas que trabajamos dentro de este campo, es de que esto a la larga aporte la felicidad que tan claramente buscamos a lo largo de la vida.

Así que vivir todos los papeles…sin perderlos es un camino a seguir, uno que tal vez nos haga descubrir que eso que creíamos que éramos es solo una pequeña parte de lo que realmente somos. Y creo también que es a través de un acompañamiento de un terapeuta, de un maestro, lo que puede ayudarnos a transitar por ese camino que produce tanta incertidumbre, inseguridad, vértigo y vacío, sin duda, un camino donde hay mucho que ganar.

 

Yo soy la Moncloa

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Van pasando estos días y no puedo de dejar de pensar en lo que está ocurriendo en estas elecciones y, por profesión, observar estos procesos a nivel humano. Quiero decir que tal como los resultados de las últimas elecciones, un margen ajustado entre diferentes opciones, también nosotros pasamos por momentos así. Momentos en los que dentro de nosotros, ante una opción, una idea o proyecto, surgen también 4 voces, como poco, unas más acusatorias, otras más tiernas, unas más manipuladoras, otras más conciliadoras.

¿Y que hacemos en momentos así?

Pues la gran mayoría de las veces, si no somos conscientes de este diálogo, hacemos lo que llevamos haciendo toda la vida, votar a la misma voz para que siga haciendo lo mismo, porque de alguna manera sabemos lo que podemos esperar y el coste, aunque sea grande para uno mismo, vamos a salir del paso. También en nosotros se nos hace difícil el cambio. Cambiar a otra forma de hacer las cosas es ya incluso enérgicamente costoso para nuestro cerebro que tiene que estructurar nuevas rutas neuronales para no hablar del coste de inseguridad que puede producir dar un paso hacia lo desconocido.

Pero en esto también creo que nos volvemos radicales. O hacemos lo que venimos haciendo toda la vida, esa forma o herramienta que nos permitió seguir adelante, o hacemos lo contrario y tanto una cosa como la contraria la defendemos a muerte igual que las voces que tienen también sus intereses.

Me parece que al actuar así se nos pasa algo por alto, un mero detalle casi sin importancia:

– ¿Es esta forma de actuar que llevo haciendo toda la vida, o esta nueva la que realmente me viene bien para mi crecimiento, mi salud, mi proyecto de vida, en la actualidad? Me explico a través de las elecciones. Los candidatos a la Moncloa parece que tienen sus ideas claras, cada uno defiende las suyas y además ataca al otro con la intención de aniquilarlo, pero me parece que les pasa por alto un detalle…vamos…algo casi sin importancia: El país y toda la vida existente en él. Creo que este es un proceso muy humano marcado por esta función del pensamiento, razón, defensa y CEGUERA.

La verdad es que a veces me parece este juego político un juego macabro y despiadado, pero lo seguimos jugando y cada uno se hace de un partido y lo defiende y “mi partido es el mejor y el tuyo no tiene nada de bueno” y esto no tiene ni punta de verdad.

Volviendo al proceso humano, esas voces que empiezan a intentar comandar nuestra acción, en terapia Gestalt, se les da la posibilidad de que digan todo lo que tienen que decir, y que escuchen todo lo que las demás tienen que decir. Y esto ya de por si no es nada fácil. Pero el trabajo continuado de la técnica de la silla vacía de la terapia Gestalt, hace que se abra la posibilidad de que esta escucha sin reacción tenga lugar, que se pueda ver realmente que tiene que decir cada voz y que es lo que me sirve a mi en este momento de mi vida según mis necesidades, deseos, miedos o ambiciones. Es pasar de la argumentación al diálogo. En primero se basa en defender una postura despreciando las contrarias y el segundo implica una estructura horizontal para favorecer el surgimiento de una forma de pensar común que permita a todos aprender/crecer.

Entonces me preguntaba yo…¿y porqué no van a gobernar con la distribución de escaños actual? Ai, ai ai, ingenuo de mi. Es que las cosas son de otra forma, hay muchos intereses, y parece que el sistema de elección no permite que sea así.

Pero mi maldita cabeza seguía rulando y me preguntaba…¿pero si esta gente tiene formación, parece gente inteligente, si estos son los encargados de llevar el país adelante y no son capaces de entenderse por favor que vengan otros o que por favor alguien haga a estos candidatos aprender normas básicas de comunicación, de expresión, de escucha, de decisión. Que aprendan un modelo tan simple como el de los “Seis sombreros para Pensar” de Edward de Bono…Si los niños de primaria lo consiguen hacer, yo confío en que ustedes lo podrán hacer también.

Pero claro, luego decimos que los niños son competitivos, no colaboran y parece que algunos quieren que desarrollen esta actitud de colaboración de un día para otro, los juzgamos porque no la tienen y volvemos a empezar este juego macabro. Porque la colaboración también se aprende, porque a pensar también se aprende, porque a escuchar también se aprende.

Así que yo este año lo que pido es que cuando un grupo de niños no se pongan de acuerdo, y se griten e insulten unos a otros, que no se les castigue. Que se les haga ver que esto es algo normal, que incluso los principales candidatos a la Moncloa, que son 4 personas como ellos, tampoco lo consiguen hacer y que tienen las mismas discusiones infantiles que ellos, que van de un acto fallido a otro. Tal vez así se les pueda enseñar a que se griten e insulten y que aun así puedan resolver sus discrepancias y crear un beneficio mutuo. Que la rabia viene bien cuando es bien direccionada.

No pude aguantarme en comentar esta reflexión…ahí queda.