Concierto de Cuencos Tibetanos

¿Y si te propusiesen un momento de descanso, con un espacio para tumbarte, relajarte y escuchar sonidos armónicos, suaves, tal vez incluso nuevos…si te propusiesen un espacio para la meditación y la relajación en el que tu cuerpo inevitablemente va a ser tocado por melodías tranquilas y por el sonido sanador de los cuencos tibetanos?

¿Que harías?

Si tu respuesta es que aceptarías entonces decirte que este viernes 12 de enero en DOSMILVACAS_Ponferrada a las 20.30h, realizaremos un concierto de Cuencos Tibetanos y otros maravillosos instrumentos…y que tu cuerpo te lleve donde deseas estar…

Para más información sobre esta sesión sonora de meditación y relajación puedes pinchar aquí.

Mindfulness en las clases del Bierzo

Y ya está en marcha…que alegría.

Después de haber hecho la ponencia de “Expreso mis emociones” organizada y financiada por el CFIE (Centro de Formación del Profesorado e Innovación Educativa de Ponferrada) en el Colegio San Ildefonso, llegó el momento en que los profesores han implementado las prácticas de Mindfulness dentro de clase.

mindfulness

imagen extraída de mindful.org

Enlace a la noticia de Bierzo Digital sobre el Mindfulness en el Colegio San Ildefonso 

“Expreso mis emociones” fue un trabajo realizado con el equipo docente y directivo del colegio en el que intenté abarcar el tema de las emociones desde la perspectiva del Mindfulness. ¿Esto por qué? Porque esta práctica meditativa constituya una de las herramientas más fáciles de incluir en el curriculum y/o dinámica escolar, creando momentos de tranquilidad, de recolección con uno mismo y, realizado de forma continuada y repetida, favorece el desarrollo de la percepción de uno mismo y del otro, de la tan deseada empatía y compasión, el sentimiento de hacer parte de un todo, además de crear comunidad y relaciones más igualitarias y ricas entre alumno-alumno, alumno-profesor y profesor-profesor.

Todos estos benefícios están sostenidos en investigaciones científicas realizadas desde hace 30 años, pero también por los diferentes ejemplos prácticos que han realizado diferentes colegios en los 5 continentes.

Sin duda presenta una oportunidad para repensar la educación de los niños pero también para repensar el trabajo de los profesores, haciendo que estos se conviertan en agentes activos de cambio social más que depositadores de conocimientos. Con la cantidad de recortes, funciones administrativas, papeleos, tareas de evaluación, dar la cara ante padres, compañeros de trabajo, inspectores, etc., creo que es esencial encontrar formas de facilitar el trabajo de este grupo tan importante de la sociedad. Está claro que hay profesores que no van a cambiar ni quieren complicarse la vida, pero hay otros que se desviven por hacer un trabajo con sentido, valor y de gran generosidad. Esto ya hace valer la pena el esfuerzo de continuar, de crear movimiento de apoyo…vale la pena utilizar algo que se adecua a las necesidades sociales y personales de la actualidad y que además se sabe que funciona, que está en sintonía con nuestra biología y ha creado ya efectos sorprendentes en los colegios más complicados.

Que se (uno/a) recupere el poder sobre la (su) vida, es algo esencial para el cambio profundo. Y en San Ildefonso empiezan a dar los primeros pasos. Encantado de colaborar en estos procesos que permiten repensar lo que se hace, plantando semillas de las que estoy seguro que recogeremos buenos frutos, tanto en la vida de cada alumno o profesor, como también en la sociedad que vivimos. Encantado de participar en estos procesos que van de abajo a arriba…ya llega de esperar que sean las personas que ocupan los grandes cargos las que creen estos cambios.

Enhorabuena a los hombres y mujeres de este colegio que, ante todas las dificultades, han tenido el valor y coraje de introducir estos cambios. Os deseo lo mejor.

La semana que viene inicio otra andada en otro colegio – CEIP Jesús Maestro de Cuatrovientos…

…continuará…

El valor del proceso

Después de muchos movimientos, encuentros y desencuentros, realicé una ponencia sobre el abordaje de las emociones desde el mindfulness, para profesores en el colegio publico infantil San Ildefonso de Camponaraya.

Fue un gusto aportar y aprender también de las necesidades reales que atraviesan los profesores, cuyo interés fue fácil de percibir aun realizando el taller a la hora siempre complicada de la comida. Las 10 horas de la ponencia fue poco tiempo para poder explorar de forma teórica y práctica es tema. Pero nos adentramos en el viaje y fue fructífero para todos y todas.

san-ildefonso

La intención básica fue la de proporcionar materiales concretos para la introducción de  las prácticas de mindfulness dentro de la rutina diaria de clase, sabiendo que la continuidad de esta práctica a lo largo del tiempo, favorece el desarrollo de competencias y de relaciones más sanas dentro de clase. Y cuando uno tiene un contacto más consciente con las sensaciones físicas del cuerpo y las señales del cuerpo que acompañan la emoción, es posible crear dinámicas para que los alumnos/as compartan sus experiencias en un ambiente tranquilo y de respeto mutuo, que  aprendan y colaboren juntos.

Pero la reflexión de este texto está fundamentada en la observación de como es difícil observar los procesos que atraviesan alumnos, profesores y la clase en general y mucho más fácil atender a los resultados, buscar resultados, aprender herramientas para alcanzar resultados.  No es fácil para un profesor dar respuesta a todas sus responsabilidades y además a los eternos papeleos que quitan tiempo de, por ejemplo, pasar un rato tranquilo con un compañero o con un alumno. Pero más allá de la escuela y de este taller en particular, esta “ceguera al proceso” es algo que observamos muchos de los entregados a este trabajo de ayuda, desde la terapia o desde la educación.

Y es que existe una realidad – nuestra vida es un proceso, no un resultado.

No podemos aislar nuestra situación actual de las vivencias pasadas, de los aprendizajes pasados. Esto es algo concreto y aceptado por la comunidad científica pero también creo que por la larga mayoría de las personas. Pero abruma la forma como nos olvidamos de esto. Como nos olvidamos del proceso de vida que ha hecho que seamos como somos, como las diferentes influencias del ambiente donde vivimos, sobretodo lo que estuvo disponible y lo que no, moldearon y, de alguna manera, marcaron nuestra trayectoria.

Creo que este olvido o incluso “ceguera de proceso” nos acerca mucho más al juicio y separación y muy poco a la comprensión y acercamiento. De uno mismo. Del otro. Del profesor. Del alumno. Del padre. De la madre. Del vecino.

Si se dá tanta importancia a los Planes de Convivencia en el colegio, creo que es esencial enmarcar estos en un proceso de crecimiento del colegio como entidad. Si la integración de prácticas que ayuden a los alumnos y profesores a conectar y ser conscientes de sus emociones, está basadas en la inmediatez de los resultados, la ansiedad de resultados, entonces sin duda, así se creará el primer obstáculo para conseguir realizar un acompañamiento cercano, atento y cuidadoso de las necesidades reales del alumno/a en concreto o de la clase en concreto, o de un profesor en concreto. Creo que este afán de resultados, algo que pertenece a la sociedad patriarcal (si no produces no vales) es ya un dogma, que, como su definición dice, es “un punto esencial o un sistema de pensamiento que se tiene por cierto y que no puede ponerse en duda dentro de su sistema.” De esta forma, es fácil encontrar desasosiego cuando se habla de procesos humanos y de desarrollo que se dan dentro de clase o de la familia, sobretodo cuando el profesor o cuidador no ha podido verse reflejado en el comportamiento del niño de forma a poder empatizar…y así abrir la posibilidad de encuentro verdadero y profundo.

Esto es aun más claro cuando los mayores referentes mundiales sobre el estudio del desarrollo infantil, trauma, apego/vínculo, neurobiología, etc., hablan de las dificultades que tienen para transmitir y pasar sus descubrimientos a la práctica, a las instituciones, a los profesionales de ayuda, a la vida cotidiana, exactamente por una resistencia férrea a aceptar una idea comprobada dentro del sistema de pensamiento. Sin duda creo que esto ocurre porque aceptar esa idea implica reformular todo, o gran parte del sistema de pensamiento existente.

Lo rico de hacer este trabajo es ver que  cuando se crea un diálogo en base a esta visión más amplia, más comprensiva, menos ansiosa, y, en realidad más meditativa de la vida y del proceso humano por el que pasamos todos, da la sensación de que existe un momento en el que todos sabemos de lo que estamos hablando, todos y todas nos conectamos sintiendo, a mi entender, que existe un camino muy enriquecedor por hacer desde esta visión del proceso.

La buena notícia es que algunos colegios se están abriendo a este aspecto de mayor comprensión del desarrollo infantil, creando otros modelos educativos o integrando actividades dentro de la rutina del colegio que promuevan un acercamiento entre todas las personas que lo componen. Y es aquí donde las prácticas de mindfulness están aportando mucha riqueza a las dinámicas escolares, familiares y profesionales, rebajando el estrés de las clases y de los profesores, creando relaciones más sanas y de cuidado entre alumnos y rebajando el número de conflictos que ocurren en el colegio.

En febrero me toca realizar otra ponencia en otro colegio. Con ganas de poner temas encima de la mesa y crear conocimiento con los participantes.

Vivir todos los papeles…sin perderlos

vacio

Ante la inmensidad de lo que somos, de todas las posibilidades existentes de actuación, con la capacidad tan diversificada para ver, sentir, experimentar, con toda la curiosidad y creatividad será bueno que podamos vivir todos los papeles…eso si…sin perderlos.

Hablo aquí de papeles como si de una obra de teatro fuera. En ella cada actor tiene uno, una función específica para hacer que la historia se desarrolle con o sin moraleja, pero si que al final, la interacción entre los diferentes personajes ayuda a que cada actor se desarrolle, crezca al desarrollar una nueva perspectiva de los acontecimientos.

Así que, una de las maravillas de la vida es poder sentirnos más libres (¿acaso no es esa una de las grandes búsquedas de todos los tiempos?) al tener la certeza de que somos tanto la víctima como el verdugo, cuidadores y cuidados, agresivos y cariñosos, envidiosos y altruistas y un largo, largo etc.

La dificultad parece que reside en la rigidez de la idea que tenemos de nosotros mismos como alguien con un repertorio limitado, características concretas y formas de relacionarnos definidas, porque esas son las correctas y las que tienen que ser. Pero lo que ocurre es que esa rigidez solamente hace que el carácter se cronifique y, con el tiempo, las posibilidades de disfrute disminuyan, porque toda rigidez lleva a una gran dificultad para vivir en algo tan flexible como es la vida, implica una gran defensa y esta solo ocurre cuando uno siente que tiene un peligro delante del que hay que protegerse.

En un proceso terapéutico estos son aspectos esenciales de observar y explorar.

¿Porqué? Porque es este acto de exploración el que puede permitir que dejemos de darnos contra la misma pared continuamente, andando en círculos para terminar en el mismo lugar y de esta forma impedirnos el crecimiento y la comprensión más amplia de la vida y de nuestro lugar en nuestra vida.

La rigidez si que aporta seguridad. Las cosas son como son y ya está. Esto es claro y puede ser llevado a cabo durante toda una vida. Mi duda, y la de tantas personas que trabajamos dentro de este campo, es de que esto a la larga aporte la felicidad que tan claramente buscamos a lo largo de la vida.

Así que vivir todos los papeles…sin perderlos es un camino a seguir, uno que tal vez nos haga descubrir que eso que creíamos que éramos es solo una pequeña parte de lo que realmente somos. Y creo también que es a través de un acompañamiento de un terapeuta, de un maestro, lo que puede ayudarnos a transitar por ese camino que produce tanta incertidumbre, inseguridad, vértigo y vacío, sin duda, un camino donde hay mucho que ganar.

 

Seguridad Absoluta

cartel seguridad

¿Qué es seguridad? ¿Qué es sentirse seguro? ¿Es posible alcanzar una seguridad absoluta? ¿Es algo que se consigue de forma individual?

Estas son algunas de las preguntas que intentaremos responder en la charla del próximo jueves en el Coherencia Ecobar.

Y lo planteo así por la sensación tanto personal como en mi labor profesional como psicoterapeuta de que este elemento, la seguridad psicológica, está en la base de nuestro hacer. Tal vez, en una base más profunda, detrás de esta sensación o estado se encuentra el miedo, a la inseguridad, a la incertidumbre. Pero ¿qué es lo que hacemos para nutrir ese estado de inseguridad, qué contradicciones existen que nos apartan más y más de sentirnos seguros?

Creo que muchas cosas que diferentes autores han puesto de relieve a lo largo de los años como el afán de control, la rigidez, la falta de escucha, la falta de profundo cuidado y de amor, el apego, la atención plena, crean y mantienen este estado de inseguridad. Cuanto mayor el control mayor la inseguridad, sea esta percibida o no.

Tocaremos un tema que ya abordé en otro post como La defensa de la ceguera I y II explorando de lo individual a lo social esta forma de actuar que podemos observar en todas las partes del mundo y que siguen siendo causa y generadores de sufrimiento, angustia, miedo o inseguridad.

Por último espero poder aportar algo sobre lo que se puede “hacer” o “no hacer” para recuperar esta seguridad permanente que buscamos a veces tan desesperadamente.

Y no siento que tenga muchas respuestas definitivas o iluminadas para dar, más bien, como en la charla anterior a través del debate y preguntas que surgieron, tengo el deseo de que a través de escucharnos podamos construir un conocimiento compartido.

Así que os animo a participar en este café-tertulia del próximo jueves a las 20h en Coherencia Ecobar.

Retomarse o no retomarse, esa es la cuestión.

Por circunstancias de la vida, sin que uno se de cuenta, a veces nos dejamos llevar por todo lo que ocurre, lo que necesitan nuestros hijos, lo que ocurre con nuestras parejas, padres, hermanos, con alguna situación de conflicto, de tensión, de agobio. Nos dejamos arrastrar y tantas veces ya ni siquiera nos acordamos de que somos nosotros los que estamos viviendo esa situación. Más difícil se hace retomarse a uno mismo cuando, ante toda la tensión que existe en nuestra vida, nos distraemos de forma a ya ni siquiera querer ver todo eso, como congelando esa parte de nuestra vida y seguir adelante.

agitada vida

Esto mismo es un proceso de adaptación, en parte necesario en algunas situaciones, pero que conlleva también el riesgo de que ese congelamiento se expanda hacia nosotros mismos, enfriando todo, olvidando todo, obviando todo.

Una de las formas más antiguas de observar este mismo proceso y de recuperarnos en toda la agitación es la meditación.

A través de ella nos es posible parar. Hacer un alto en el camino y volver a observar, a sentir, a escuchar, desde ese centro que poseemos todos, único e irrepetible. Retomar este lugar, nuestro por derecho crea una perspectiva mucho más amplia de todo eso que nos ocurre, que nos detiene en nuestro camino.

Retomar este lugar puede que sea la única manera de dar valor a nuestra individualidad y por ende a todas las demás individualidades, tomarnos en cuenta con un sano egoísmo y así poder ver al otro realizando su trayecto con su sano egoísmo.

Si podemos retomar el contacto con nuestro centro, algo ocurre. Tal vez uno se asuste ante tanta libertad. Tal vez uno se haga pequeño ante la ausencia de confusión y claridad en lo que quiere. Un mundo entero se desvela cuando uno puede observar y observarse desde ese centro. Y hay consecuencias en esto porque uno ve por donde quiere ir en su vida pero también ve como a los demás no les gusta esa decisión, uno se da cuenta de aquello que lleva tanto tiempo haciendo, toda una vida quizás, y que ya no vale en este momento. Todo do se convierte en movimiento. Y según las más antiguas tradiciones fue el movimiento el que dio lugar a la vida y también sea este movimiento el que hace que ese paquete congelado al que habíamos catalogado de “no vida” ya no más pueda permanecer sólido. Cuando uno se hace cargo de si mismo desde su centro algo se ablanda y uno puede volver a ser, uno se da cuenta de todas las posibilidades que se estaba negando, obligándose a la ceguera para seguir responsabilizando de todo a su gobierno, a su madre o padre, a su jefe y a su Dios.

Cuando uno se puede retomar desde su centro, se da cuenta de que todos ellos están presentes, influyen pero no son decisivos. Uno se da cuenta de que tiene poder, un poder sano de hacer con su vida una bella obra de arte, de crear su vida, de mirar toda la agitación desde un lugar bien asentado, inquebrantable. Desde un lugar de esperanza donde la ilusión y el instinto dejan de ser cosas de niños y pasan a ser combustible de adultos.

Os dejo con una meditación de Claudio Naranjo. Un momento para parar, observar, sentir y escuchar.