¿Y aquí? ¿Pertenecemos?

Importante de ver, digno de escuchar, esencial de comprender.

Hoy voy a transcribir un momento de la presentación de Dan Siegel en el wisdom2.0 – FEB 2017 – San Francisco

“Fuimos a Namibia a realizar varios estudios con diferentes tribus. Fuimos a Namibia porque entendemos que las características de esas tribus son lo más cercano a lo que creemos que fueron los primeros pueblos de la historia. Y este, desde un punto de vista científico, es un grupo fantástico con el que estar, hablar y preguntar.

Y un día cuando estábamos por la noche alrededor de la hoguera, pedí al traductor que preguntase a uno de los aldeanos ¿como era posible que aquella gente que vivía con sequía, hambruna y enfermedad podía estar tan feliz?

Y el aldeano respondió:

La gente está feliz porque ellos pertenecen. Ellos pertenecen unos a otros y pertenecen a la Tierra.

Y luego el hombre me preguntó:

¿Y en America? ¿Vosotros pertenecéis?”

Dan Siegel

Mindfulness en las clases del Bierzo

Y ya está en marcha…que alegría.

Después de haber hecho la ponencia de “Expreso mis emociones” organizada y financiada por el CFIE (Centro de Formación del Profesorado e Innovación Educativa de Ponferrada) en el Colegio San Ildefonso, llegó el momento en que los profesores han implementado las prácticas de Mindfulness dentro de clase.

mindfulness

imagen extraída de mindful.org

Enlace a la noticia de Bierzo Digital sobre el Mindfulness en el Colegio San Ildefonso 

“Expreso mis emociones” fue un trabajo realizado con el equipo docente y directivo del colegio en el que intenté abarcar el tema de las emociones desde la perspectiva del Mindfulness. ¿Esto por qué? Porque esta práctica meditativa constituya una de las herramientas más fáciles de incluir en el curriculum y/o dinámica escolar, creando momentos de tranquilidad, de recolección con uno mismo y, realizado de forma continuada y repetida, favorece el desarrollo de la percepción de uno mismo y del otro, de la tan deseada empatía y compasión, el sentimiento de hacer parte de un todo, además de crear comunidad y relaciones más igualitarias y ricas entre alumno-alumno, alumno-profesor y profesor-profesor.

Todos estos benefícios están sostenidos en investigaciones científicas realizadas desde hace 30 años, pero también por los diferentes ejemplos prácticos que han realizado diferentes colegios en los 5 continentes.

Sin duda presenta una oportunidad para repensar la educación de los niños pero también para repensar el trabajo de los profesores, haciendo que estos se conviertan en agentes activos de cambio social más que depositadores de conocimientos. Con la cantidad de recortes, funciones administrativas, papeleos, tareas de evaluación, dar la cara ante padres, compañeros de trabajo, inspectores, etc., creo que es esencial encontrar formas de facilitar el trabajo de este grupo tan importante de la sociedad. Está claro que hay profesores que no van a cambiar ni quieren complicarse la vida, pero hay otros que se desviven por hacer un trabajo con sentido, valor y de gran generosidad. Esto ya hace valer la pena el esfuerzo de continuar, de crear movimiento de apoyo…vale la pena utilizar algo que se adecua a las necesidades sociales y personales de la actualidad y que además se sabe que funciona, que está en sintonía con nuestra biología y ha creado ya efectos sorprendentes en los colegios más complicados.

Que se (uno/a) recupere el poder sobre la (su) vida, es algo esencial para el cambio profundo. Y en San Ildefonso empiezan a dar los primeros pasos. Encantado de colaborar en estos procesos que permiten repensar lo que se hace, plantando semillas de las que estoy seguro que recogeremos buenos frutos, tanto en la vida de cada alumno o profesor, como también en la sociedad que vivimos. Encantado de participar en estos procesos que van de abajo a arriba…ya llega de esperar que sean las personas que ocupan los grandes cargos las que creen estos cambios.

Enhorabuena a los hombres y mujeres de este colegio que, ante todas las dificultades, han tenido el valor y coraje de introducir estos cambios. Os deseo lo mejor.

La semana que viene inicio otra andada en otro colegio – CEIP Jesús Maestro de Cuatrovientos…

…continuará…

El valor del proceso

Después de muchos movimientos, encuentros y desencuentros, realicé una ponencia sobre el abordaje de las emociones desde el mindfulness, para profesores en el colegio publico infantil San Ildefonso de Camponaraya.

Fue un gusto aportar y aprender también de las necesidades reales que atraviesan los profesores, cuyo interés fue fácil de percibir aun realizando el taller a la hora siempre complicada de la comida. Las 10 horas de la ponencia fue poco tiempo para poder explorar de forma teórica y práctica es tema. Pero nos adentramos en el viaje y fue fructífero para todos y todas.

san-ildefonso

La intención básica fue la de proporcionar materiales concretos para la introducción de  las prácticas de mindfulness dentro de la rutina diaria de clase, sabiendo que la continuidad de esta práctica a lo largo del tiempo, favorece el desarrollo de competencias y de relaciones más sanas dentro de clase. Y cuando uno tiene un contacto más consciente con las sensaciones físicas del cuerpo y las señales del cuerpo que acompañan la emoción, es posible crear dinámicas para que los alumnos/as compartan sus experiencias en un ambiente tranquilo y de respeto mutuo, que  aprendan y colaboren juntos.

Pero la reflexión de este texto está fundamentada en la observación de como es difícil observar los procesos que atraviesan alumnos, profesores y la clase en general y mucho más fácil atender a los resultados, buscar resultados, aprender herramientas para alcanzar resultados.  No es fácil para un profesor dar respuesta a todas sus responsabilidades y además a los eternos papeleos que quitan tiempo de, por ejemplo, pasar un rato tranquilo con un compañero o con un alumno. Pero más allá de la escuela y de este taller en particular, esta “ceguera al proceso” es algo que observamos muchos de los entregados a este trabajo de ayuda, desde la terapia o desde la educación.

Y es que existe una realidad – nuestra vida es un proceso, no un resultado.

No podemos aislar nuestra situación actual de las vivencias pasadas, de los aprendizajes pasados. Esto es algo concreto y aceptado por la comunidad científica pero también creo que por la larga mayoría de las personas. Pero abruma la forma como nos olvidamos de esto. Como nos olvidamos del proceso de vida que ha hecho que seamos como somos, como las diferentes influencias del ambiente donde vivimos, sobretodo lo que estuvo disponible y lo que no, moldearon y, de alguna manera, marcaron nuestra trayectoria.

Creo que este olvido o incluso “ceguera de proceso” nos acerca mucho más al juicio y separación y muy poco a la comprensión y acercamiento. De uno mismo. Del otro. Del profesor. Del alumno. Del padre. De la madre. Del vecino.

Si se dá tanta importancia a los Planes de Convivencia en el colegio, creo que es esencial enmarcar estos en un proceso de crecimiento del colegio como entidad. Si la integración de prácticas que ayuden a los alumnos y profesores a conectar y ser conscientes de sus emociones, está basadas en la inmediatez de los resultados, la ansiedad de resultados, entonces sin duda, así se creará el primer obstáculo para conseguir realizar un acompañamiento cercano, atento y cuidadoso de las necesidades reales del alumno/a en concreto o de la clase en concreto, o de un profesor en concreto. Creo que este afán de resultados, algo que pertenece a la sociedad patriarcal (si no produces no vales) es ya un dogma, que, como su definición dice, es “un punto esencial o un sistema de pensamiento que se tiene por cierto y que no puede ponerse en duda dentro de su sistema.” De esta forma, es fácil encontrar desasosiego cuando se habla de procesos humanos y de desarrollo que se dan dentro de clase o de la familia, sobretodo cuando el profesor o cuidador no ha podido verse reflejado en el comportamiento del niño de forma a poder empatizar…y así abrir la posibilidad de encuentro verdadero y profundo.

Esto es aun más claro cuando los mayores referentes mundiales sobre el estudio del desarrollo infantil, trauma, apego/vínculo, neurobiología, etc., hablan de las dificultades que tienen para transmitir y pasar sus descubrimientos a la práctica, a las instituciones, a los profesionales de ayuda, a la vida cotidiana, exactamente por una resistencia férrea a aceptar una idea comprobada dentro del sistema de pensamiento. Sin duda creo que esto ocurre porque aceptar esa idea implica reformular todo, o gran parte del sistema de pensamiento existente.

Lo rico de hacer este trabajo es ver que  cuando se crea un diálogo en base a esta visión más amplia, más comprensiva, menos ansiosa, y, en realidad más meditativa de la vida y del proceso humano por el que pasamos todos, da la sensación de que existe un momento en el que todos sabemos de lo que estamos hablando, todos y todas nos conectamos sintiendo, a mi entender, que existe un camino muy enriquecedor por hacer desde esta visión del proceso.

La buena notícia es que algunos colegios se están abriendo a este aspecto de mayor comprensión del desarrollo infantil, creando otros modelos educativos o integrando actividades dentro de la rutina del colegio que promuevan un acercamiento entre todas las personas que lo componen. Y es aquí donde las prácticas de mindfulness están aportando mucha riqueza a las dinámicas escolares, familiares y profesionales, rebajando el estrés de las clases y de los profesores, creando relaciones más sanas y de cuidado entre alumnos y rebajando el número de conflictos que ocurren en el colegio.

En febrero me toca realizar otra ponencia en otro colegio. Con ganas de poner temas encima de la mesa y crear conocimiento con los participantes.

Sabiduría de la inseguridad

En el pasado post hablaba de la Seguridad Absoluta y comentaba por un lado que sentía que muchas cosas quedaban por decir y por otro que había encontrado un libro de Alan Watts que me parecía interesante.

Allan Watts

Alan Watts

Pues hoy quiero entrar un poco más en este libro y en las palabras de Alan Watts que siento que si aportan, clarifican y expanden el tema que había presentado anteriormente.

Sabiduria de la inseguridad

Ante la observación del modo de vida de millones de personas en este mundo Watts admite que “nuestro tiempo es una era de frustración, ansiedad, agitación y adicción a los narcóticos”. Y esto lo comenta en el sentido de que nos imposibilitamos la aceptación de la realidad tal y como es, e intentamos de forma incesante dotarla de significado y sentido a través de la búsqueda de placeres inmediatos que a su vez causan una gran agitación porque percibimos que se terminan y hay que buscar otros de inmediato. En lo referente a la adicción, también él va más allá de los narcóticos y termina por considerar la adicción una distracción en cualquiera de sus formas que nos aparta de nosotros mismos y de la realidad y que inevitablemente nos mantiene en la fantasía.

Ante esto se pregunta: “¿qué vamos a hacer?” y contempla tres alternativas:

  1. “…consiste en descubrir un mito o resucitar uno antiguo de un modo convincente. Si la ciencia no puede demostrar que Dios existe, podemos tratar de vivir y actuar como si existiera de verdad”. A lo largo del libro existen muchas referencias a la religión, a Dios, pero creo que llegará el momento, o por lo menos así lo es para mi, en que ese Dios o la misma práctica religiosa, será equiparable a nuestra memoria, nuestras creencias en las que también depositamos un poder sublime.
  2. “…tratar de enfrentarse sombríamente al hecho de que la vida es un cuento contado por un idiota, y obtener de ella lo que podamos, dejando que la ciencia y la tecnología nos sirvan lo mejor que puedan en nuestra travesía de una nada a otra.”
  3. “Podemos abstenernos completamente de intentar creer, tomando la vida tal como es, sin más. Desde este punto de partida hay, no obstante, otra manera de vivir que no requiere ni mito ni desesperación, pero sí una compleja revolución de nuestras formas de pensar y sentir ordinarias, habituales.”

Y sigue. “El error habitual de la práctica religiosa es confundir el símbolo con la realidad, mirar el dedo que señala el camino y luego consolarse chupándolo en ver de seguir la dirección.” En este sentido hace una diferencia importante entre creencia y fe “porque, en la práctica general, la creencia ha llegado a significar un estado mental que es casi opuesto a la fe”. Así “la creencia es la insistencia en que la verdad es lo que uno querría o desearía que fuera. El creyente abrirá su mente a la verdad a condición de que ésta encaje con sus ideas”.”La fe, por su lado, es una apertura sin reservas de la mente a la verdad, sea esta lo que fuere…es una zambullida en lo desconocido.” Por ello considera que “son nuestras creencias, nuestras estimadas ideas preconcebidas de la verdad, que bloquean la apertura mental sin reservas y el corazón de la realidad”. Así que, en el seguimiento del post anterior, empezamos a observar el surgimiento inevitable de contradicciones y paradojas. En realidad están por todos los lados, pero nuestro intento es de crear estructuras rígidas y consistentes que nos permitan tener un entendimiento de la realidad estático. Esto se puede también considerar una forma infantil de estar en la vida. Porque de pequeños, con nuestros recursos limitados de acción y entendimiento, nos aferramos a esas ideas, comportamientos, creencias, actitudes, etc. que sentimos que nos traen seguridad y nos apartan del daño. A esto se llama supervivencia, pero sería bueno cuestionar el hecho de que mantengamos esta misma forma cerrada, limitada y estática de ver la vida, que en su esencia es cambiante y es movimiento.

En este sentido dice el autor que “por la misma ley del esfuerzo invertido, descubrimos lo infinito y lo absoluto, no esforzándonos por escapar del mundo finito y relativo, sino mediante la aceptación más completa de sus limitaciones.” De la misma manera parece que asumimos un contacto más verdadero con nosotros mismos cuando asumimos nuestras propias limitaciones en vez de permanentemente realizar el esfuerzo por intentar ser dioses y diosas.

Watts introduce el término de “suicida parcial” para referirse a esa persona que se aferra a una descripción de si misma y la defiende a lo largo de su vida, entendiendo que “parte de su vida está muerta”. Esto, la psicología Gestalt lo formula a través del término polaridades. Considera la Gestalt que somos un continuo infinito de polaridades y que de todo tenemos. Somos alegría y tristeza, odio y amor, cabeza y cuerpo, sensibles e insensibles, víctimas y verdugos y un largo etc. Así que en el momento en que nos encasillamos en una forma de ser, como en el ejemplo que describe el autor, “el muchacho sensible que aprende en la escuela a encasillarse en el papel del tipo duro. De adulto, y a modo de defensa propia representa el papel del filisteo, para quien toda cultura intelectual y emocional es femenina y propia de apocados.”

Es fácil observar que esta forma de enfrentarnos a la vida, nos garante la supervivencia. Lo ha hecho a lo largo de siglos. Pero parece que desde todos los ámbitos estamos viviendo desde hace algunas décadas por lo menos, un cuestionar las formas existentes, como si internamente tuviésemos la fe de que algo más completo existe. En lo individual también está claro que más y más personas se cuestionan esto mismo, tal vez en busca de una verdadera libertad, tal vez por el elevado coste que el encasillamiento tiene en nuestra vida y salud, tal vez porque internamente nos damos cuenta de la mentira que nos contamos cada día y buscamos eso que es más completo.

“Esforzarse por la exclusión es esforzarse contra la vida” y sin duda, lo que ganamos al excluir lo que no consideramos correcto o perteneciente a esa definición de nosotros mismos, es un continuo conflicto interno ya que en este juego intentamos excluirnos de nosotros mismos, cortarnos por la mitad, castrarnos y convertirnos en “suicidas parciales”. Dice Alan Watts que “cuando dejamos de ver que nuestra vida es cambio, nos enfrentamos a nosotros mismos y nos volvemos como Ouroboros, la serpiente desorientada, que trata de morderse su propia cola. Ouroboros es el símbolo perenne de todos los círculos viciosos, de todo intento de dividir nuestro ser y hacer que una parte conquiste a la otra.”

ouroboros

“Resistirse al cambio, tratar de aferrarse a la vida, es, pues, como retener el aliento: si persistes, te matas.”

Y esto el autor lo considera un tema de sensibilidad. “No cabe duda de que el cerebro humano sensible”, mucho más que los animales sobretodo en el sentido de la percepción de la vida, del reconocimiento del pasado y las expectativas y predicciones del futuro, “incrementa en grado inconmensurable la riqueza de la vida. Pero esto lo pagamos caro, porque el aumento de sensibilidad en general nos hace especialmente vulnerables.” Y este siento que es un gran tema en terapia, la gran resistencia a la vulnerabilidad, a la sensibilidad porque consideramos que es algo negativo, algo que nos pone en peligro de ser dañados. Creo que tener esta visión acarrea dificultades. De alguna manera el permitirnos ser vulnerables nos expone sobretodo a la inmensidad de la vida y en esta existe tanto el placer como el dolor. De este nos defendemos por la angustia que provoca “volviéndonos menos sensibles, pétreos, y menos humanos, y así menos capaces de gozo.” Y de esta forma nos negamos un encuentro real con nuestra naturaleza sensible, blanda y frágil. De esta manera resulta comprensible que nos neguemos el encuentro real con otra persona, con toda su inmensidad. Y esto se puede observar cuando negamos la autorregulación de un niño llorando o enfadado y rápidamente intentamos sacarlo de ahí, no tanto por protegerlo, sino más bien por protegernos del encuentro real con nuestra tristeza o rabia.

Dice también Watts en su libro que “Cuanto más se aventura en nuestra experiencia el poder de la conciencia, mayor es el precio que hemos de pagar por su conocimiento”. Porque el mismo hecho de ser consciente no es selectivo, por lo que incluye tanto el placer como el dolor, tanto el propio como el de nuestras relaciones y el del mundo. Así que “es comprensible que a veces nos preguntemos si la vida no ha ido demasiado lejos en esta dirección, si el resultado justifica la molestia y si no sería mejor invertir el curso de la evolución en la otra única dirección posible, hacia atrás, hacia la paz relativa del animal, el vegetal y el mineral”.

Una decisión entre ser un suicida parcial o alguien que tiene una fe inquebrantable de que incluso cuando siente miedo, angustia, fragilidad, ansiedad o dolor, sabe que puede SER. Una fe inquebrantable en que también estos estados más vulnerables son los que la acercan a sentirse completa y ahí, si poder, con toda la certeza de la existencia de una inseguridad ineludible, acercarse a lo divino o lo sagrado, a la inmensidad de la vida en uno mismo.

Hoy paro aquí. Paso a digerir otras tantas ideas de las que está impregnado el libro y seguramente me animaré a compartirlo.

Seguridad Absoluta – Resumen de la charla

El pasado jueves presentaba una charla sobre Seguridad Absoluta. Hoy decido escribir sobre cuál fue el hilo de la misma, en el intento de aportar algo de claridad sobre que es seguridad y cómo influye en nuestras vidas.

De inicio empezamos hablando de que era seguridad – ausencia de daño hacia uno mismo y hacia el otro. Es decir, me siento seguro cuando percibo que no hay daño posible desde afuera ni tampoco de dentro (yo haciendo daño a mi mismo).

¿Y cómo la buscamos? A través de los años, desde la infancia, uno se siente seguro en la medida que se adapta a lo que se espera de uno. Rápidamente aprendemos que realizar determinados comportamientos nos ponen en riesgo de ser castigados, juzgados o, peor aun, ser ignorados. Así que esos comportamientos empiezan a ser una maleta que llevamos por la vida, que si por un lado nos dan la seguridad de pertenencia a nuestro entorno familiar, por otro implican un entendimiento de la vida limitado. Así que desde pequeños nos aferramos a estos comportamientos pero también, a medida que vamos evolucionando, a ideas, a creencias, a conceptos, nos aferramos a personas, a grupos e incluso a dioses. Nos aferramos a todo esto que nos es dado desde fuera obviando un aspecto clave en nuestra salud como es ¿y que pienso yo realmente de esto?

En un afán de seguir perteneciendo seguimos realizando en mayor o menor medida, lo mismo que hicimos de pequeños: quitarnos del medio y adaptarnos a eso que creemos que si pertenecemos estaremos seguros.

seguridad absoluta

Esto no tendría que ser visto como un problema si no fuese por que además de buscar esta pertenencia también realizamos una defensa férrea de eso a lo que sentimos que pertenecemos. Así que mi grupo es el mejor y el de otro no es tan bueno, mi Dios es mejor y el tuyo no vale, mi familia es la que es ideal y la de otro actúa raro…y un gran etc. De esta manera llegamos a algo que creo que es de gran relevancia en el tema de la seguridad como es el aislamiento. A través de un acto de supervivencia nos vamos separando, vamos construyendo muros entre nosotros y eso que es diferente, como si la forma de sentirse seguro fuese a través de construir una fortaleza por miedo a ser dañado.

Pero luego dice Alan Watts que “solo las verdades dudosas necesitan defenderse” y creo que de alguna manera, tal vez de forma más inconsciente y muy en lo profundo de nuestro ser, sabemos que existe este engaño hacia nosotros mismos, que llevamos años e incluso generaciones viviendo la vida de otras personas, que estamos convencidos de que estamos realmente separados de nosotros mismos, sin atendernos cuidadosamente y diligentemente, sin escucharnos amorosamente.

Pero si es así, si desde la infancia vamos construyendo esta maleta de recursos, ideas, creencias, etc., y si esto no es del todo verdad, o más bien, la verdad es mucho más amplia, ¿qué es lo que hace que este engaño se mantenga a lo largo de vidas enteras?

David Bohm lo expresa de forma notable. “Cuando algo ocurre que nos provoca miedo, ansiedad, angustia o cualquiera otra emoción que desequilibra nuestro sistema (entendido en el ser humano como un sistema completo corporal, emocional, intelectual) lo que el sistema busca es su reorganización inmediata. Así si algo nos pone nerviosos o nos da miedo, lo que hacemos es pensar en cosas que puedan tranquilizar nuestro sistema, tal vez cosas agradables, tal vez justificar nuestro pensamiento con nuestras creencias, tal vez repitiendo un comportamiento que en otro momento nos ayudó. Aunque esto nos ayude en la situación presente lo que está claro es que esta forma de funcionar nos aparta de la situación presente y nos quedamos en función de nuestras creencias que no son más que memorias de nuestra vida que tomamos por verdades totales sin darnos cuenta que están basadas en una experiencia limitada.”

Esta creo que es una buena descripción de como se perpetua esta forma de actuar. Parece que en parte efectiva, que de alguna manera nos garantiza la vida y su continuidad. Lo que también parece que ocurre es que de esta manera perpetuamos una forma de entendimiento y percepción de la vida limitada. Con esta necesidad de seguridad que continuamente buscamos, nos vendemos a las ideas que creemos que son correctas, nos vendemos al país al que pertenecemos, nos vendemos a las ideas de otros grupos o personas y parece que damos menos espacio a poder descubrirnos a nosotros mismos, a cuestionarnos sin justificación. Existe una gran dificultad para tener un encuentro verdadero con nosotros mismos y poder ver nuestra propia inseguridad y vulnerabilidad. Y cuando no lo podemos hacer nos convertimos en adictos a cosas, relaciones, y todo lo demás para que nos de una sensación de seguridad. Una búsqueda incesante que puede durar una vida entera. Una vida entera escapando de mi mismo.

¿Y hay algo que nos pueda acercar a esa seguridad absoluta?

Si algo existe creo que pasa por la necesidad de parar. La Gestalt esto lo explora de una forma muy completa, dando importancia al momento en el que uno más que buscar una solución inmediata, uno se para delante de su inseguridad. Poder verla, sentirla, respirarla, describirla e incluso dejar que hable para escuchar que tiene para decir creo que es un camino hacia la salud, en el sentido de que si llevamos una vida entera separándonos de nosotros mismos, por necesidad o por obligación, este momento puede significar un encuentro conmigo mismo y si es así esto solo puede traer integración, solo puede traer un sentido de entereza dentro de uno mismo en el que puede llegar a decir que “yo soy también mi inseguridad e inseguro yo sigo siendo.” “Puedo ser vulnerable y sigo siendo yo” “puedo tener miedo y sigo siendo yo”. Y no digo que esto sea algo fácil, simple. Por mi experiencia es algo difícil de conseguir por todos los condicionamientos que tenemos, si no es a través de otra persona que ya realizó este camino y nos puede acompañar. Lo que si digo es que si puedo llegar a pararme ante mi inseguridad, podré abrir una puerta que solamente me llevará a un cuidado más atento y amoroso de mi mismo cuando estoy inseguro o cuando me siento vulnerable, cuando no se, cuando estoy perdido y un largo etc. Esto ha sido lo que han dicho los grandes maestros a lo largo de milenios.

Lao-Tze: “Nada más poderoso y creativo que el vacío” “Para conocer la verdad uno debe liberarse del conocimiento”

Si puedo asumir esto entonces podré asumir que no pasa nada si me siento inseguro, no necesito defenderme o protegerme cuando me siento así sino más bien cuidarme sin perder contacto con mi inseguridad. Y si puedo hacer esto puedo también estar con otra persona que siente igual porque ahí nos reconocemos y nos encontramos y nos respetamos. Y puedo verte porque reconozco esa inseguridad, miedo, tristeza o cualquier otro tipo de sufrimiento en mi y no escapo ni te obligo a escapar con un insensible “eso pasa, venga, anímate”.

Tal vez esta pueda ser la seguridad absoluta, algo que, como dice Krishnamurtti, no se puede conseguir de forma aislada o individual.

Siguiendo con Lao-Tze y la filosofía Taoísta dice “la salvación comienza cuando uno asume que no hay salvación, y que la seguridad surge cuando uno asume su más radical inseguridad.”

En el mismo día de la charla descubrí que había un libro llamado “La sabiduría de la inseguridad” de Allan Watts. Mientras lo leo gano más claridad sobre este tema que decidí presentar. Tal vez para otra charla o para otro post. Sin duda quedan temas por hablar cuando se tiene un tema tan básico en nuestra existencia como la seguridad psicológica. 

Además de mi experiencia en mi trabajo y mi proceso personal, fue una gran inspiración para realizar esta charla la conversación que mantuvieron Jiddu Krishnamurti, David Bohm, Rupert Shaldrake y John Hidley sobre la “Naturaleza de la Mente”, que comparto aquí.

Seguridad Absoluta

cartel seguridad

¿Qué es seguridad? ¿Qué es sentirse seguro? ¿Es posible alcanzar una seguridad absoluta? ¿Es algo que se consigue de forma individual?

Estas son algunas de las preguntas que intentaremos responder en la charla del próximo jueves en el Coherencia Ecobar.

Y lo planteo así por la sensación tanto personal como en mi labor profesional como psicoterapeuta de que este elemento, la seguridad psicológica, está en la base de nuestro hacer. Tal vez, en una base más profunda, detrás de esta sensación o estado se encuentra el miedo, a la inseguridad, a la incertidumbre. Pero ¿qué es lo que hacemos para nutrir ese estado de inseguridad, qué contradicciones existen que nos apartan más y más de sentirnos seguros?

Creo que muchas cosas que diferentes autores han puesto de relieve a lo largo de los años como el afán de control, la rigidez, la falta de escucha, la falta de profundo cuidado y de amor, el apego, la atención plena, crean y mantienen este estado de inseguridad. Cuanto mayor el control mayor la inseguridad, sea esta percibida o no.

Tocaremos un tema que ya abordé en otro post como La defensa de la ceguera I y II explorando de lo individual a lo social esta forma de actuar que podemos observar en todas las partes del mundo y que siguen siendo causa y generadores de sufrimiento, angustia, miedo o inseguridad.

Por último espero poder aportar algo sobre lo que se puede “hacer” o “no hacer” para recuperar esta seguridad permanente que buscamos a veces tan desesperadamente.

Y no siento que tenga muchas respuestas definitivas o iluminadas para dar, más bien, como en la charla anterior a través del debate y preguntas que surgieron, tengo el deseo de que a través de escucharnos podamos construir un conocimiento compartido.

Así que os animo a participar en este café-tertulia del próximo jueves a las 20h en Coherencia Ecobar.

El encuentro inevitable

Después de la respuesta tan buena de todos y todas que vinisteis a la charla “El abandono inevitable“, solo me queda agradeceros así como al Ecobar Coherencia.

Abandono Coherencia

Hoy pretendo dejar aquí el desenlace de la charla después de la anterior entrada.

Y es que si existe un abandono inevitable sin duda existe un encuentro inevitable. Tal y como decía en la charla, en algún momento de nuestra vida entramos en contacto con alguien, algún texto, algún terapeuta, alguna formación, que incluye la sensación de estar delante de algo grande, enorme, de estar presenciando un momento importante o incluso ese momento que llevamos esperando, a veces, sin saber muy bien para qué o porqué.

encuentro inevitable

Si existe este encuentro inevitable será sin duda un encuentro con uno mismo, con algo interno lleno de significado que al mismo tiempo puede incluir sensaciones o emociones de miedo o angustia. Será sin duda un encuentro con memorias antiguas negadas, de las que somos totalmente inconscientes, que nos afectaron en aquél momento pero que la dinámica de la vida nos permite revivir. Y si estamos presentes, sin juicio o rechazo, tal vez esta sea la oportunidad de tomar una mayor consciencia y colocar aquello que dolió en su debido lugar y poder dar un paso más adelante, poder ver como un atasco en nuestro crecimiento o en nuestra vida se resuelve y podemos avanzar hacia otra cosa con una mayor sensación de paz.

Dice Claudio Naranjo que “el dolor transitado se trasforma en sabiduría esperanzadora”. Nos cabe a nosotros observar con el máximo cuidado y atención, conscientes de lo frágiles que somos, de lo humanos que somos, las diferentes formas en las que perpetuamos el abandono original a través de abandonarnos a nosotros y a los demás. Sin duda al poder ver esto podemos acceder a ese encuentro que deseamos durante tanto tiempo y que incluso supusimos que ya eran inalcanzables. Pero suponer es una estrategia de los que fantasean y no caen en la realidad. Suponer permite gastar mucho tiempo pero ganar muy poco en el camino.

Que no se nos escapen estos encuentros inevitables. Lo deseo tanto para mi como para todos. Que esto me permita ver al otro tal y como es y no como yo supongo que debe ser. Que podamos ver a la persona y no taparla con imágenes distorsionadas. Que nos podamos ver a nosotros de forma verdadera.

El abandono inevitable

Este es un pequeño adelanto de la charla que haré el 5 de noviembre a las 20 horas en el Ecobar Coherencia en Ponferrada. Espero que podáis asistir y que sea un debate ferviente y discusiones acaloradas para que todos salgamos ganando. El evento será gratuito y abierto.

abandon

Con el título me refiero a la inevitabilidad de que en algún momento de nuestra vida infantil, sufrimos el abandono. Durante los 3 primeros años de vida suponer que tanto padres como madres están totalmente presentes para todo lo que necesitamos, es suponer e incluso esperar lo imposible. No porque se trate de que los padres son malos. Se trata de que esta idea de estar presente todo el tiempo para el otro no pasa de una trágica exigencia que tiene como único fin la frustración.

El abandono de por si no es algo malo. Si tiene consecuencias más dañinas en el momento en que se prolonga en el tiempo, pero un abandono “sano” ayuda incluso a que el bebé despierte recursos que no estaban presentes y una vez que la madre o quien realice esta función de madre, vuelve en un espacio de tiempo para junto del bebé, este va desarrollando una confianza que le permite estar tranquilo mientras está solo.

Creo que como en tantas otras cosas, cuando nos ponemos la exigencia de ser perfectos, de no hacer lo que nos hicieron, de cumplir con las expectativas de un mandato social o incluso literario, es cuando empezamos la gran caminata que lleva al desgaste y a la frustración constante porque simplemente es imposible que seamos así de perfectos cuando somos básicamente neuróticos.

Como dice Olga de Miguel “lo que nos hacen, me lo hago y lo que me hago, hago en mis relaciones”. Si algo admiré del trabajo que compartí con ella fue la forma como ella con un alfiler sutil iba explotando los globos de ilusiones e ideas narcisistas que tantas y tantas veces solo nos devuelven juicios hacia nosotros mismos del tipo “no lo he hecho bien”, “no lo he hecho como me decían”, “me he vuelto a equivocar”, “que mala madre soy”, “que mal padre soy”, etc. Son frases que lejos de ser oportunidades para la comprensión de uno mismo a lo que llevan es al continuo machaque de nuestro ser, que se fustiga en un callejón sin salida sin nunca siquiera plantearse darse la vuelta y mirar otras salidas.

“Tal vez no podamos cambiar la realidad del abandono pero si la violencia del abandono”

Todo esto supone un desgaste enorme en las parejas. En el momento que en un espacio terapéutico estas pueden abrirse a comprender de forma más profunda su forma de actuar y pensar, entonces se abre una nueva puerta, que no implica directamente la resolución de nada, pero si una reconciliación con uno mismo, un abrazo a uno mismo, un alivio cuando uno se da cuenta de que no puede ser perfecto y es efectivamente humano con sus limitaciones. Es aquí cuando uno descansa y, en vez de querer transformar al otro, sea este pareja o hijo, uno acepta también las limitaciones del otro y se dispone a ser compañero de viaje.

Eckhart Tolle – Conferencia en Barcelona

Hoy decido publicar una bella conferencia que en aquel momento me encantó y al día de hoy sigue siendo un redescubrimiento como si de una película que una vez tras otra se descubren cosas nuevas, tanto por lo que dice Eckhart Tolle como también por lo que yo soy capaz de comprender en cada momento de mi vida.

Creo que es un abono tan fértil para nuestros oídos. Una simplicidad, humor y cercanía tan enorme que me da la sensación de estar escuchándolo en el salón de mi casa. Como me gustaría.

Sus libros son ya referentes mundiales, traducidos en varios idiomas. Creo que lo que más me atrajo de este hombre, fue la simplicidad. Traducir a una forma clara el momento presente y el contacto.

Espero disfrutéis tanto los que ya conocéis esta conferencia como los que no y espero poder conocer vuestra opinión

Chogyal Namkhai Norbu dice

Chogyal Norbu

“El verdadero valor de las enseñanzas está más allá de las superestructuras que la gente  crea, y para descubrir si las enseñanzas constituyen, realmente, algo vivo en nosotros, sólo tenemos que observar hasta qué punto, aplicándolas, hemos conseguido liberarnos de todos los factores que nos condicionan.”

Chögyal Namkhai Norbu es un profesor universitario jubilado, escritor y maestro de Dzogchen