Defensa de la Ceguera II

Pues a ver si puedo responder a la pregunta que me surgió en Defensa de la ceguera I – ¿Qué es ver lo que hay?

No es más que eso mismo: ver lo que hay, lo que existe ahora mismo, lo que está presente con total evidencia.

La psicología humanista lo define como ver lo obvio, lo que es y cómo es.

La sagrada distracción

El tema es que llevamos una vida escapando y siendo animados a escapar de la realidad, deseando ser vistos por quien amamos, rechazando lo que impide nuestra existencia, sea eso hambre, frio o cualquier tipo de sufrimiento emocional. Deseando vivir y rechazando lo que nos acerca de la muerte física o emocional. Y para escapar pocas posibilidades existen. Y, una vez que llevaremos con nosotros aquello que fue motor del escape aun que nos marchemos físicamente del lugar donde estamos para la otra cara de este planeta que habitamos, me parece que la única posibilidad que existe es de distraernos.

Nos distraemos con todo lo que sea posible, existen en este enorme parque de atracciones millares de distracciones a las que nos podemos enganchar como si drogas duras fuesen. Todas ellas terminan haciendo lo mismo – apartarnos de nosotros mismos. De entre estas distracciones una de las más logradas es la televisión. Es tan exitosa que terminamos creyendo que lo que ahí se pone es la realidad, es el aparato de la verdad. Como dice Howard Bale, presentador de un programa de televisión en la película que hablé en otro post: “Daros cuenta gente, vosotros sois la realidad, nosotros solo somos una ficción creada para venderos todo lo que pueda ser vendible en este planeta”. Otra distracción que además está institucionalizada y sobre la que se ha escrito largamente desde la Gestalt a través de Claudio Naranjo, es la educación (enlazo un rico documento sobre el tema). Como él dice, la educación está en función de la producción. No tiene la intención de crear seres dignos, creativos y desarrollados en todas las facetas posibles, sino que pretende adiestrar a niños para que dejen de ser ellos mismos y se conviertan alguien al que es fácil manejar.

La sagrada reconexión

Si algo que la persona que acude a un terapeuta puede alcanzar es su capacidad de volver a conectar consigo misma. En el momento en que uno puede dejar a un lado los caballos desbocados de nuestra mente como son los pensamientos, uno puede observar y observarse con más profundidad, con más detalle y, seguramente, darse cuenta de aquello de que anda escapando, aquello que de alguna forma hemos llegado a pensar que es tan poderoso, terrible y destructivo que cualquier cosa es mejor que estar en contacto con eso que es, ni más ni menos, una parte de nuestra verdad.

meditacion-salud-mental

Muchos tipos de meditación van encaminadas a poder revertir este proceso común de todos los días: darnos cuenta de la cantidad de tiempo que estamos distraídos e identificados con nuestros pensamientos, para luego descubrir un centro en nosotros mismos, un lugar intocable, desde el cual podemos observar la agitación y la tranquilidad, el dolor y la alegría, las ganas de escapar y las ganas de quedarse. Pero es este el lugar donde podemos encontrar una mayor claridad, sentir con mayor claridad, ver, pensar, hablar con mayor claridad.

Y en el momento en que podemos ver claramente lo que tenemos alrededor, o podemos estar en contacto con una emoción o estado emocional que continuamente evitamos y escapamos, algo cambia. Además de darnos cuenta de que aun en contacto con esa emoción o incomodidad podemos seguir sobreviviendo, nos damos cuenta de todo lo que hacemos de más o de menos, toda la energía que gastamos, toda la fuerza que ejercemos para que eso que evitamos no aflore a nuestra consciencia. Y esta fuerza, de alguna manera, la desperdiciamos, no la colocamos en nuestro favor para seguir creciendo y, sobretodo, acogiéndonos cuando lo que deseamos no ocurre, cuando la incomodidad, frustración, miedo, ansiedad, rabia se manifiestan. Querer vivir sin estas partes tan humanas es sin duda vivir castrado.

La gran noticia es la de que no tiene porque ser así toda la vida. Como dice Slavoj Zizek más que “todo es posible” es más certero decir que “lo imposible ocurre”.

Nos podemos hacer más completos si dejamos de identificarnos solamente con una parte y reconocemos en nosotros la existencia de esas partes supuestamente más desagradables, no por lo que son sino por el sufrimiento del que surgen. Más que decir “yo soy así” podemos decir que “yo soy así y lo contrario también”. Una batalla termina dentro de nosotros cuando esto ocurre y dejamos de querer estar tan ciegos hacia nosotros mismos para dar lugar a una percepción más clara y profunda de nuestra condición.

No es un proceso fácil y a medida que uno lo va haciendo se da cuenta que le hace falta otra vida para resolver los temas de esta. Requiere esfuerzo y un acompañamiento amoroso. Y como agradezco a todos los que me han ayudado a transitar este proceso, a poder quitarme un poco más la venda para ver lo que hay, escuchar lo que suena, sentir lo que arde. Que me ayudaron a dar voz a eso que tenía mudo, a tener confianza para tocar y ser tocado…sin ellos no me sería posible estar escribiendo estas frases ni mucho menos tener la confianza de compartirlo.

Dice Fernando Pessoa en uno de sus poemas con el seudónimo de Alberto Caeiro:

La espantosa realidad de las cosas

Es mi descubrimiento de todos los días.

Cada cosa es lo que es,

Y es difícil explicar a alguien lo cuanto eso me alegra,

Y cuanto eso me basta.

Basta existir para ser completo.

La pregunta queda ¿cuanto de nosotros existe?

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